PRESENTACIÓN
Durante estos meses y particularmente
durante la V Cumbre de América Latina y Caribe con la Unión Europea
hemos escuchado con insistencia las palabras cohesión
social. Estas sintetizan la propuesta de diversos sectores que
están muy preocupados por las condiciones actuales en la región.
Sucede que, al igual que en el Perú, en diversos países de América
Latina y el Caribe conviven buenas cifras macroeconómicas con serias
carencias de la población. La región viene teniendo un
crecimiento económico importante desde el año 2004, debido, sobre
todo, a la creciente demanda de sus productos naturales por parte de
la China y la India, y a las remesas que envían los numerosos
ciudadanos que han migrado por razones económicas.
Sin embargo, ese crecimiento no ha podido revertir sustancialmente
los efectos de la década pérdida del 80 (por la crisis de la deuda),
a la cual se sumó la década pérdida del 90, debido a que el ajuste
estructural neoliberal (promovido por el G7, el Banco Mundial, el
FMI, el BID y la OMC), si bien logró estabilizar las economías
latinoamericanas, no logró impulsar un crecimiento económico
equitativo, que distribuya los beneficios al conjunto de la
población.
Recién en los últimos tres años de mayor crecimiento, la incidencia
de la pobreza en América Latina ha descendido del nivel en que se
encontraba hace veinticinco años. Sin embargo, sigue siendo
alta. Es así que hoy se sitúa en torno al 36,5% de la población,
mientras que la extrema pobreza alcanza al 13,4%. Estos promedios
regionales esconden, como sabemos, grandes diferencias entre
países.
Por otro lado, la desigualdad en la región es persistente; la
Comisión Económica para América Latina y Caribe de Naciones Unidas
(CEPAL) reiteradamente nos recuerda que la región se caracteriza por
tener la mayor desigualdad en la distribución del ingreso, y este
rasgo ha tendido, con escasas excepciones, a profundizarse con los
impactos de la globalización.
Asimismo, el tipo de desarrollo no permite generar empleos de
calidad para la población. Ello determinó que durante los años
noventa cerca del 47% de trabajadores de la región se encuentren en
el sector informal de la economía, que sabemos se caracteriza por
ingresos muy bajos y casi ningún acceso a beneficios laborales.
Diversos organismos internacionales consideran que estas difíciles
condiciones de vida de la población (pobreza, desigualdad y escaso
empleo), afectan la percepción que la gente tiene sobre su
pertenencia a una determinada sociedad. Señalan que, al
sentirse excluidos, los vínculos sociales y políticos se deterioran
considerablemente, evidenciándose en la poca solidaridad entre los
diversos miembros de un determinado país. También se afecta el
desarrollo económico; pero sobre todo, como dice el sociólogo
peruano Julio Cotler “fomentan la presencia cotidiana de masivas
protestas sociales y la desafección política de amplios sectores
sociales que derivan en serios problemas de gobernabilidad” (Cotler
p. 16).
Por todo ello es que su preocupación los ha llevado a plantear, al
igual que la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) del Perú,
la necesidad de un pacto social, que ellos llaman de Cohesión
Social, para superar la situación anteriormente descrita, pues, como
sostiene J. Iguiñiz “La cohesión social en un país depende de la
profundidad de las relaciones entre sus miembros (…) el derecho a la
vida y al efectivo acceso a lo necesario para lograrla es la más
importante base de la cohesión social” (Cotler, ed. p. 17).
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EL
TEMA
COHESIÓN
SOCIAL
LA PROPUESTA DE LA
CEPAL
Una de las preocupaciones principales que motiva este boletín
es favorecer la inclusión social. Por ello nos parece de particular
interés entender la propuesta de Cohesión Social que, impulsada por
la Unión Europea y retrabajada para América Latina y el Caribe por
la CEPAL, comienza a ser parte de la agenda regional. Basaremos gran
parte de nuestra presentación en un documento presentado por CEPAL: Cohesión Social. Inclusión y sentido de pertenencia en América
Latina y el Caribe.
La propuesta de la
CEPAL tiene tres ejes:
1- Incrementar las
oportunidades productivas
La CEPAL ubica como una de las fuentes claves de la exclusión social
la imposibilidad de la mayoría de latinoamericanos y caribeños de
acceder a un empleo; por eso en el documento mencionado nos habla de
que el empleo se ha convertido en el “principal locus [fuente] de
desigualdad en la región” (p.60). Y ello es así porque el empleo
juega un rol central en la integración social, es decir en el
proceso que permite a las personas gozar de un mínimo de bienestar.
Así como también en la forja de su identidad personal y, dado que en
la región constituye la principal fuente de ingreso de los hogares
(alrededor del 80% del total) tiene una importante incidencia en la
superación de la pobreza.
Pero no se trata de cualquier empleo, sino uno de calidad. Y en ese
sentido hace suya la propuesta de la Organización Internacional del
Trabajo (OIT) sobre el “empleo decente”, definido “como aquel de
índole productivo, justamente remunerado y ejercido en condiciones
de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana” (OIT 2006 p.
VI). Como sabemos la OIT señala como indicadores de protección
social del trabajo: (i) la duración de la jornada de trabajo; (ii)
el estar afiliado a servicios de salud; (iii) la afiliación al
sistema de pensiones; (iv) la protección frente al desempleo; y (v)
seguridad y salud en el centro de trabajo (OIT, 2003). Sólo
así el empleo podrá ser “el motor del crecimiento, del progreso, de
la equidad y un mecanismo indispensable de transmisión de la
cohesión social” (CEPAL p.111).
2- Desarrollo de las
capacidades de las personas
Lo anterior implica dar una prioridad especial a una educación de
calidad que prepare no sólo para poder insertarse en el proceso
productivo, sino para el ejercicio de la ciudadanía, desarrollando
la capacidad de dialogar activamente en espacios de decisión pública
y ejercer sus derechos de participación ciudadana.
CEPAL afirma que “la desigualdad entre estratos sociales se ha
convertido en una característica endógena [propia, interna] del
sistema educacional”; esto es muy grave, pues la educación es vista
por la población como un canal de movilidad social; por eso nos dice
que “la sociedad debe percibir que la educación es una institución
fundamental para igualar oportunidades y promover un orden más
meritocrático, donde todos los individuos puedan desarrollar sus
capacidades y, más tarde, usarlas productivamente y en el pleno
ejercicio de su ciudadanía. El sentido de pertenencia a la sociedad
se ve fortalecido cuando existe un sistema educativo percibido como
justo y que sirve a la equidad intergeneracional” (p. 65 y 113).
Los esfuerzos deben apuntar a transmitir conocimientos y destrezas
(que llama activos simbólicos) que posibiliten a futuro una mejor
distribución de ingresos, bienes y servicios (que llama activos
materiales), sentando así las bases para revertir la actual
reproducción intergeneracional de la pobreza.
Sin embargo, al igual que en el caso del empleo, lo que se propone
es una educación de calidad que promueva una mayor equidad
[igualdad] en el acceso a oportunidades de bienestar, mediante el
desarrollo, en el educando, de destrezas y capacidades que le
permitan adaptarse a los cambios productivos a lo largo de su vida,
desarrollar su capacidad de gestión y también de uso del
conocimiento, información y comunicación, dada la importancia que
han adquirido en el mundo globalizado.
3- Redes de protección
social
Criticando que la reforma neoliberal, llevada a cabo en la
región en los noventa transfirió las responsabilidades de protección
social al mercado (es decir, las hizo depender de la oferta y la
demanda) y a las familias (haciéndolas depender sólo de sus
ingresos), propone crear redes inclusivas de protección social ante
lo que CEPAL llama “vulnerabilidades y riesgos”.
Sabemos que la mayoría de hogares latinoamericanos y caribeños son
sumamente vulnerables a lo que, en nuestro número de prueba (de
marzo de este año), llamábamos shocks económicos (pérdida de empleo
de algún miembro de la familia o la quiebra/pérdida de algún
negocio); shocks asociados a desastres de tipo natural (terremotos,
heladas, sequías, incendios); y shocks sociales (enfermedad,
accidente, robos) etc.
En cuanto a las redes de protección relacionadas al empleo, CEPAL
propone que, frente a la alta informalidad de la región y a las
dificultades de acceso al empleo, no podemos seguir basándonos
en “el empleo remunerado y formal a corto y mediano plazo”
como “el mecanismo exclusivo de acceso a la protección social”. Es
decir que nuestro derecho a la protección social no puede depender
sólo de nuestra condición de asalariados, sino que es nuestra
condición de ciudadanos la que nos hace titulares de dicho
derecho. Por eso, propone financiarlo mediante una combinación
de fondos contributivos (aportados directamente por el
trabajador) y otros redistributivos (mediante las transferencias,
vía impuestos, de los que tienen más hacia los que tienen menos)
(cf. p.121).
En cuanto a la protección frente a eventos catastróficos señala que
“cuando el Estado y la sociedad crean mecanismos de resguardo que
reducen el efecto de eventos catastróficos en el bienestar de las
familias, se fortalece la percepción de pertenencia a la sociedad”
(CEPAL p.119). Insistirá en que las transferencias de recursos de
poblaciones de menor riesgo a otras de mayor riesgo son parte de la
dinámica solidaria que hace posible una sociedad más
cohesionada.
4.-Otros
componentes
Siendo los anteriormente descritos (empleo, educación y
protección social) los componentes básicos del Pacto de Cohesión
Social que CEPAL propone para nuestra región, su propuesta incluye
otros elementos como:
a) La lucha contra la pobreza y la desigualdad; pero dicha
lucha no la restringe solo a la necesaria distribución del ingreso;
sino también pone énfasis en la necesidad del reconocimiento de la diversidad. En
su opinión, en nuestra región la exclusión económica y social viene
acompañada de diversos tipos de discriminaciones de género,
raza, etnia, condición social, algún tipo de discapacidad etc. Por
ello señalará con fuerza, en diversas partes del documento, que el
Pacto de Cohesión Social que propone debe partir del reconocimiento
de la pluralidad (Cf. p.149).
b) La necesidad de mejorar la calidad
de las instituciones y aumentar la legitimidad de los sistemas democráticos de nuestra región. Pero superando una manera de entender la
democracia como simplemente democracia representantiva, y
más bien fortaleciéndola favoreciendo lo que hoy entendemos como
democracia participativa, es decir la existencia de
múltiples canales de consulta, participación, diálogo y
concertación social.
Esta mirada es compartida por el Banco Interamericano de Desarrollo
(BID), que en un reciente documento (¿Los de Afuera? Patrones
Cambiantes de Exclusión en América Latina y el Caribe), señala
que: “Las organizaciones que representan a grupos excluidos, entre
las que pueden incluirse organizaciones no gubernamentales (ONG),
organizaciones de base y grupos comunitarios, son fundamentales para
el funcionamiento de un proceso de políticas públicas que promuevan
la inclusión.
Estas organizaciones no sólo proporcionan información organizada y
apoyo para garantizar la inclusión a través de las instituciones y
programas públicos, sino que sirven de foros para fomentar la
identidad personal y de grupo, lo que resulta esencial para combatir
la exclusión. El cambio institucional con fines de inclusión (…)
requiere la participación directa y el respaldo de las
organizaciones de la sociedad civil” (BID p. 241).
Es decir la perspectiva del contrato de Cohesión Social fortalece la
concepción participativa o deliberativa de la democracia, con la que
tan poco simpatizan los partidos políticos y los poderes públicos en
muchos de nuestros países.
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RECEPCIÓN DE LA
PROPUESTA
Esta propuesta ha sido considerada como positiva por algunos, pues
introduce aspectos importantes de justicia redistributiva y
reconocimiento. Sin embargo, también ha recibido
cuestionamientos.
a) Gobiernos alineados
con el Consenso de Washington
Como bien señala E. Ballón, el discurso dominante tras el triunfo
del neoliberalismo y el llamado Consenso de Washington, “definía
como central para la cohesión social el funcionamiento de un mercado
que se regula solo, que se halla en el corazón de la sociedad y que
es capaz de generar la mayor riqueza posible, garantizando
simultáneamente la mayor libertad individual conocida hasta ese
momento” (Ballón p. 13). Es decir, dejaba la tarea de la
cohesión social exclusivamente al mercado.
El planteamiento de la CEPAL cuestiona seriamente que ello
sea posible, e introduce al estado y a la sociedad civil como
actores igualmente protagónicos en dicha tarea. De allí el desagrado
de ciertos gobiernos (como el peruano, colombiano o mexicano, entre
otros) frente a una perspectiva como la presentada líneas
arriba.
b) La mayoría del
empresariado
Importantes sectores empresariales no ven con simpatía la propuesta
de Cohesión Social, por su insistencia sobre la necesidad de un
pacto fiscal y tributario distinto al que predomina actualmente;
pues ello implicaría que tengan que pagar más impuestos.
Lo que más disgusta a este sector es la afirmación de que la equidad
distributiva es un elemento central en la cohesión social; pero
sobre todo el hecho de que CEPAL afirme que “los datos
regionales demuestran no solo que no se ha logrado, sino que en la
última década —salvo pocas excepciones— se han acentuado las
desigualdades (…) Estos resultados (…) se deben a sistemas
tributarios fuertemente cargados de imposición indirecta [es
decir, a cargo de los ciudadanos y no de las empresas] y de
beneficios y exoneraciones que favorecen mayoritariamente a los
sectores de ingresos más elevados, en contraste con los países
desarrollados, cuyas estructuras tributarias muestran que es
factible revertir la concentrada distribución primaria resultante de
la acción del mercado para lograr una distribución del ingreso más
igualitaria” (CEPAL p.129-130).
Esta mirada de CEPAL es compartida también por el BID, en el libro
anteriormente citado. Allí se nos dice que las cargas
tributarias en América Latina están por debajo de los patrones
mundiales en 6,8 puntos porcentuales del PIB “debido
posiblemente a la influencia de los grupos de altos ingresos en el
diseño y aplicación de las normas tributarias [pues] los ricos en
América Latina cuentan con diversos recursos para no pagar los
impuestos directos: en primer lugar, pueden bloquear la legislación
de corte progresivo; pueden introducir incentivos y excepciones para
diluir sus efectos (por supuesto, con el argumento del ‘interés
nacional’); pueden corromper a la administración tributaria o
utilizar sus recursos para moderar o dilatar sus aplicaciones en
diversas formas legales; o pueden escapar de la jurisdicción junto
con sus recursos” (BID p. 67 y 69).
El BID va más allá e incluso llega a cuestionar las exoneraciones
tributarias dadas a la gran inversión. Es así que afirma que
“Los estudios tienden en general a concluir que los incentivos y
exenciones fiscales ejercen un papel muy modesto en las decisiones
de invertir de las empresas y que no constituyen el mejor uso de los
recursos fiscales” y enfatiza “la importancia de los impuestos y del
gasto público para los patrones de inclusión y exclusión de América
Latina.” (BID p.72 y 50)
c) Algunos sectores de la
sociedad civil
Sin negar su importancia, algunos sectores de la sociedad civil
cuestionan algunos puntos de la propuesta de la CEPAL. E.
Ballón, en su artículo La Cohesión Social desde América Latina y
el Caribe en ALOP (Asociación Latinoamericana de Instituciones
de Desarrollo), resume dichos cuestionamientos:
● La ausencia de algunos
temas
Ballón nos dice que los “temas estructurales de la
dependencia, el endeudamiento, los conflictos sociales y
ambientales, la marginalización y precarización de las relaciones de
trabajo, son blindados en una propuesta que finalmente “naturaliza”
el modelo neoliberal” (Ballón p.15).
● El no tratamiento del conflicto
social
Ballón señala que: “una noción sobre cohesión social en el escenario
de la globalización, desde los pueblos latinoamericanos y sus
intereses, tiene que estar referida a la capacidad permanente de la
sociedad para construir una estructura legítima de distribución de
sus recursos, tanto materiales como simbólicos, garantizando
bienestar y solidaridad (nivel socioeconómico), derechos y
ciudadanía (nivel sociopolítico) y reconocimiento e identidad (nivel
sociocultural), mediante la interacción entre sus distintos miembros
y los mecanismos de asignación del Estado democrático, el mercado y
la sociedad/ comunidad. Ello no supone otra cosa que procesos
conflictivos de lucha por la ciudadanía” (p. 18).
Para él: Los procesos de desigualdad que caracterizan la historia de
nuestros países son estructurales y están referidos por lo menos a
cuatro dimensiones: la clase, el género, la etnia (o la raza) y el
territorio. Como es obvio, las cuatro se articulan con el poder y,
en consecuencia, con la política. De allí que sea indispensable
incorporar el conflicto social como un aspecto neurálgico de una
noción de cohesión social, porque el poder en la región es
mayoritariamente financiero, masculino, heterosexual, blanco y
centralizado”. (p. 17).
● La ausencia de la dialéctica
inclusión/exclusión
Ballón nos dice que “si la cohesión implica la capacidad de la
sociedad de permitir la satisfacción de las necesidades básicas de
todos sus miembros, garantizando la igualdad de oportunidades
mediante el acceso a la salud, la educación, el trabajo decente y la
seguridad, es indispensable referirla a la dialéctica
inclusión/exclusión”(p.17).
FUENTES
CONSULTADAS
Ballón, E. La Cohesión Social desde
América Latina y el Caribe en ALOP (Asociación L.A. de
Organizaciones de Promoción al Desarrollo A.C.) ¿hacia dónde van las
relaciones entre A.L. y la U.E.?. Cohesión social y Acuerdos de
Asociación (México, ALOP, marzo 2008) 11-26
BID, Progreso Económico y Social en América Latina,
Informe 2008, ¿Los de Afuera? Patrones Cambiantes de Exclusión
en América Latina y el Caribe. G.Márquez, A.Chong, S.
Duryea, J. Mazza, H. Ñopo (coord..) (Washington, BID, 2007).
CEPAL Cohesión Social. Inclusión y sentido de
pertenencia en América Latina y el Caribe. (Santiago, CEPAL
–Agencia Española de Cooperación Internacional – Secretaría General
Iberoamericana, 2007). Puede bajarse de Internet en: http://www.eclac.cl/publicaciones/xml/4/27814/Cohesion%20socialV4.pdf
Cotler, J. (editor) La Cohesión social en
la agenda de América Latina y de la Unión Europea (Lima, IEP,
OBREAL-Observatorio de las Relaciones Europa América Latina-, 2006).
Ponencias de reunión del 21 y 22 de noviembre del 2005
Iguiñiz, J. “Cohesión social, responsabilidad
y economía: reflexiones desde un país Andino” en Cotler (editor) “La
Cohesión social...
OIT, Oficina Regional para América Latina y el
Caribe Panorama Laboral 2006 América Latina y el
Caribe (Lima, OIT, 2006)
Propuesta de Programa Nacional de Trabajo Decente, 2004-2006”,
Informe preliminar (Lima, OIT, 2003).
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MES A MES
POBREZA
● Ante alza de alimentos, Gobierno inició reparto, por seis meses, de víveres a cien
mil familias pobres de Lima y Callao. Dicho reparto mereció
numerosas criticas por diversas razones: la hora en que se realiza
(en la madrugada) y el hacerlo con la presencia del ejército.
También se criticó que no se aprovechen las redes sociales ya
existentes, como es el caso de los comedores populares y los comités
del vaso de leche. También por el hecho de que sólo alcanzan para
una semana y por no contar con un registro adecuado de
beneficiarios, que evite duplicidades. Otros, como el ex Presidente
de la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza, el P. Gastón
Garatea señaló que sería mejor entregar dinero en efectivo.
En general la crítica de los especialistas destaca que
es algo improvisado y poco técnico.
Sin embargo, el Ministerio de la Mujer, a cargo del reparto, refutó
las críticas insistiendo en que sí ha habido un planeamiento técnico
y detallado de la medida e invitó a la Iglesia Católica a
constituirse como veedor en esas entregas, para evitar suspicacias
de que se quiera usar el reparto con fines proselitistas, lo que fue
aceptado por esta. El obispo del Callao, Miguel Irízar señaló que
"Es lo menos que podíamos hacer".
● UNICEF, dio a conocer su
publicación Estado de la Niñez en el
Perú. En ella, en base a datos del
Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) se señala
que:
- El 38% de la población total está conformado por niñas,
niños y adolescentes de 0 a 17 años, totalizando 10,730,805
personas.
- Que alrededor del 60% de ellos vive en condición de
pobreza.
- Señala su preocupación por la tasa de desnutrición
crónica en niños menores de 5 años, que llega al 27%, así como la
proporción de niños menores de 5 años con anemia, que llega al
50%.
- Preocupa también el embarazo adolescente, que
llega al 13% de la población adolescente.
- Otro motivo de
preocupación es el trabajo infantil y nos dice que a “nivel
nacional en el año 2006 alrededor del 20% de los niños y niñas entre
6 y 11 años realizaba algún trabajo”. Proporción que se eleva
al 50% entre los adolescentes de 14 a 17 años.
El informe
también destaca que “ha aumentado de manera importante la atención
prenatal y del parto y se ha reducido significativamente la
mortalidad infantil y en la niñez” Así como el hecho de que “A
nivel nacional el 93% de los niños y niñas entre 6 y 11 años asiste
a primaria”
● En una entrevista en La
República, el 24 de abril pasado, el actual Presidente de la
Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza (MCLP), Javier
Abugattás, declaró que “los programas sociales no cambiarán la
situación de la pobreza y dijo que lo fundamental para luchar contra
la pobreza es el trabajo digno. Señaló también que en nuestro país
existe “una serie de déficits grande, como de trabajo, de
ciudadanía, o de condiciones para el pleno desarrollo de los seres
humanos (…) Yo llamaría la atención sobre el déficit de ciudadanía,
porque está directamente relacionado con si todos se benefician
cuando hay crecimiento en la economía, y la respuesta es "no".
● En una entrevista en La
Primera, el 6 de mayo pasado, Carlos Parodi Trece,
economista y docente de la Universidad del Pacifico, señaló
que “La primera vez que se calculó la pobreza en el Perú fue
en 1970 y había 50% de pobres, hoy en día, 38 años después, el
porcentaje de pobres es prácticamente el mismo. Hay que enfrentar
los temas de desigualdad y pobreza, que no es lo mismo, porque una
economía puede crecer pero el país no desarrollarse, lo que podría
estar pasando en el caso peruano”.
●
GOBIERNO ANUNCIA QUE LA POBREZA DISMINUYE

Fuente: diario La Republica
El
lunes 26 de mayo, el Gobierno dio a conocer que la pobreza en el
Perú bajó 5,2 puntos porcentuales durante el 2007, y de 44,5%
alcanzado el 2006 pasó a 39,3% el 2007, según un estudio, basado en
los datos del Censo del 2005, hecho por el Instituto Nacional de
Estadística e Informática (INEI), con apoyo del Banco Mundial
y el Instituto de Investigación para el Desarrollo de Francia
(IRD). La pobreza extrema se redujo en 2,4%.
Sin
embargo, la disminución de la pobreza no es igual en todo el país.
La pobreza disminuye más en el área urbana (de 31,2% el 2006 al
25,7% en el 2007), que en la rural (de 69,3% a 64,6%).
Por eso
los departamentos con mayor porcentaje de pobres siguen siendo
Huancavelica (85.7%), Apurímac (69.5%), Ayacucho (68.3%), Puno
(67.2%), Huánuco (64.9%), Cajamarca (64.5%) y Pasco (63.4%). Todos
son andinos, lo que demuestra los desniveles de esa región respecto
a la costa y a la selva.
39% de
peruanos son pobres, pues no llegan a gastar más de S/. 229.40 soles
al mes, por persona.
13.7% son considerados pobres extremos pues
su gasto mensual por persona no sobrepasa los 121.20 soles.

Fuente: diario La Republica
● Anuncio origina debate.
Conocidas las cifras, se ha iniciado un fructífero debate al respecto. Diversos investigadores pidieron que el INEI haga pública, en su página web, el conjunto de información (base de datos, la población de referencia, rutinas de programación, el método utilizado, el programa de cómputo usado, la definición de la línea nacional de pobreza etc.) que le permitieron llegar a dichas conclusiones, para que cualquier otro estudioso pueda corroborarlas.
Estas son algunas de las primeras reacciones ante la noticia:
● Para Felipe Jaramillo, director regional del Banco Mundial la disminución se debe a "la gran inversión que se ha venido dando en los últimos tres años, al muy buen manejo económico, al mayor acceso a los mercados externos y algunos de los programas sociales del Gobierno"
● El jefe del INEI, Renán Quispe, señaló que es aún prematuro precisar las causas (los factores) que han permitido dicha reducción y que estudios posteriores permitirán precisarlas. Aunque adelantó que la reducción en la costa rural (donde cayó en 10.9%) puede estar vinculada a la actividad agroexportadora y en Lima Metropolitana (donde cayó en 5.7%) al boom de la construcción. Es decir apuntó a que es la generación de empleo lo que posibilita la disminución de la pobreza.
● Carlos Eduardo Aramburú, director ejecutivo del CIES, señaló que medir la pobreza según el gasto es una manera volátil de hacerlo. Las cifras del censo del 2007 nos ayudarán a ver mejor qué grupos de población no tienen sus necesidades básicas insatisfechas. Subsidios como el de Juntos no sacarán a las personas de la pobreza si estas no tienen DNI, agua y desagüe, y carreteras para incorporarse al mercado laboral.
● Augusto Álvarez Rodrich, director de Perú 21, escribió que son resultados muy positivos que, sin embargo, no deben impedir reconocer lo alarmante que significa el hecho de que cuatro de cada diez peruanos viva en situación de pobreza, es decir, que no tienen los recursos suficientes para adquirir la canasta alimentaria y no alimentaria, mientras que catorce de cada cien sean pobres en grado extremo, lo que quiere decir que no pueden comprar ni siquiera la canasta de alimentos. También apuntó que para avanzar con mayor rapidez en el combate a la pobreza se necesita reformas de fondo en los sistemas de salud, educación, seguridad y justicia.
● El Comercio, en su editorial "Una cifra alentadora en la lucha contra la pobreza", manifiesta que no sólo estamos por un buen rumbo económico sino por el más efectivo camino para la urgente respuesta social, más efectiva e inclusiva. Y detrás de este logro tan significativo en lo que va del gobierno, destacan como pilares el fomento del libre mercado y la inversión privada; pero que es injusto, a más de peligroso, que se permita aumentar la brecha entre una costa próspera y una sierra que avanza más lentamente.
● La República, en su editorial "¿Cae la pobreza?", señala que el anuncio hecho por el INEI ha causado general sorpresa y un debate que está llamado a durar; anota que para muchos especialistas, una reducción de esta magnitud simplemente no es posible, pero que buena parte de las dudas podrían quedar resueltas al publicarse la base de datos que ha utilizado la encuesta. También dice que, siendo una mezquindad negar que ha habido crecimiento económico, no se debe ocultar que los bolsones de pobreza del país profundo siguen casi tal cual, como lo descubre el caso de Huancavelica. La región más pobre del país apenas varía sus cifras de pobreza en tres puntos, algo que debiera limitar la euforia oficial y llamar a la prudencia. La lucha contra la pobreza pasa por robustecer el mercado interno (producción y empleo) e introducir mecanismos de redistribución y justicia social.
● Javier M. Iguíñiz Echeverría, economista de la PUCP manifiesta alegría con esa ya persistente evolución de la pobreza, pero que las cifras mismas nodeben, todavía, someterse a evaluación, porque todavía no se han utilizado las cifras del Censo, que serían presentadas en junio. También dice que la principal e inevitable razón de la fragilidad de la cifra del nivel de pobreza es la alta sensibilidad del porcentaje de pobres a la definición de la línea nacional de pobreza. La razón es que hay muchos peruanos alrededor y cerca de la línea establecida en 229 nuevos soles por persona-mes. También declara bienvenida la actual discusión metodológica, ya que todos aprendemos de ella.
● El presidente colegiado de la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza, Javier Abugattás, dijo que así como no se puede negar la tendencia a la disminución de la pobreza de manera general, también debe reconocerse que se amplían las diferencias entre ricos y pobres. "Se siguen manteniendo las inequidades, como se puede ver sobre todo en la sierra", señaló. Para reducir esto, es clave mejorar la calidad de los servicios universales, como la educación y salud, para garantizar igualdad de oportunidades.
● El ex jefe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) Farid Matuk señaló que los porcentajes de reducción de la pobreza fueron alterados al ampliar al doble la población de referencia para elaborar las cifras, de un quinto a dos quintos. "Ese cambio metodológico, desde un punto de vista matemático, necesariamente reduce la cifra porque disminuye el valor de la línea de la pobreza. Si lo cambiaron es porque lo necesitaban para algún propósito", detalló. También dijo que el INEI aún no publica las rutinas de programación para conocer el valor que se les impuso a los productos de la canasta familiar autogenerados en zonas rurales (por ejemplo la vivienda).
● Gustavo Lazzari, economista argentino, director de la Fundación Atlas, dijo que no le sorprende que un país que crece al 8% y sin inflación baje el nivel de pobreza. El tema es cuán estructural es la baja de la pobreza. La gente que dejó de ser pobre ¿lo deja para siempre o cualquier rebrote de inflación lo mete a la pobreza? ¿Y de qué depende la baja de la pobreza? ¿Porque aumentó el empleo, bajaron los precios o sólo por programas sociales? Sobre la desigualdad entre costa y sierra, señaló que el Estado debe brindar la infraestructura física e institucional: caminos de acceso a mercados externos, entre ciudades, hospitales públicos, etc. El Estado no ha llegado con lo básico que tiene que hacer y eso no puede ser reemplazado por la caja de alimentos o los subsidios.
Como vemos, el debate recién empieza.
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DISCRIMINACION
● Entró en vigencia la Convención Internacional Sobre los Derechos de los Discapacitados. Según el Editorial de La República del 5 de mayo del 2008 “Unos 1,300 millones de personas del total de la población mundial padecen algún grado de discapacidad, y 260 millones se encuentran afectados de una grave”. En el mismo editorial se nos recuerda que a pesar que la legislación peruana contempla ciertas medidas a su favor, estas no se cumplen a cabalidad, como, por ejemplo, la norma que establece que las dependencias estatales a todo nivel y las empresas privadas reserven un porcentaje de puestos de trabajo para ellos.
● La Defensoría del Pueblo dio a conocer su Informe Defensorial n. 134 La Salud de las Comunidades Nativas, un reto para el Estado. En el se señala que el 25% de los niños de las comunidades nativas muere antes de los 11 años y que el 50% de adultos fallece antes de cumplir los 42 años de edad. La Defensoría señala que - “Se ha podido apreciar, por ejemplo, la poca importancia que los establecimientos estatales prestan a la incidencia de mortalidad de estas poblaciones, que generalmente tiene su origen en Enfermedades Diarreicas Agudas (EDA) e Infecciones Respiratorias Agudas (IRA); enfermedades que, con un tratamiento y cuidado especial, se podrían prevenir y curar (p. 10-11). - “En promedio, la mortalidad infantil en las comunidades de la Amazonía del Perú, fluctúa entre 99 y 153 por mil niños nacidos vivos, comparada con 43 por cada mil niños nacidos vivos a nivel nacional. Se puede presumir que esta cifra es aun mayor debido al subregistro de muertes y nacimientos” (p.49)
● El P. Ricardo Morales, Miembro del Consejo Directivo del Foro Educativo, en un artículo publicado en Perú 21, el 18 de mayo pasado, titulado ¿Racismo en el Perú? El Rol de la Educación, hace un llamado para que las políticas educativas atiendan la “superación gradual de nuestras prácticas discriminatorias y prejuicios raciales” mediante “medidas pedagógicas que contribuyan a desterrar estos prejuicios en las generaciones de niños y jóvenes”. Señala que “educar para el respeto a la diversidad y a la tolerancia debiera tener entre nosotros, como primer cometido (tanto en las escuelas públicas como en las privadas), fomentar en los alumnos una especial sensibilidad hacia los prejuicios raciales”.
● El Gobierno Regional del Cusco, estableció la enseñanza del quechua o runa simi como idioma obligatorio en todos los niveles de educación de la región. La norma también señala que las autoridades y empleados públicos deben tener conocimientos básicos de dicho idioma para poder prestar servicios en comunidades y pueblos en los que hay un alto porcentaje de quechua-hablantes. Fuentes:UNICEF-INEI, Estado de la niñez en el Perú (Lima, abril 2008). Puede bajarse de Internet: www.unicef.org/peru IBC- Noticias-IS
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DOCUMENTOS
CEPAL, Cohesión social: inclusión y
sentido de pertenencia en América Latina y el Caribe, Enero 2007
Presentamos algunos extractos de
este documento que señalan una serie de aspectos de suma importancia
en el diagnóstico de la situación del continente. Las palabras entre
corchetes son añadidos nuestros para dar más claridad al
texto.
Capítulo
I
Los alcances de la cohesión social
B. Problemas de cohesión social en la inflexión actual
del desarrollo
No es casual que la cohesión social
suscite cada vez más interés e inquietud en los gobiernos y en los
foros internacionales… es pertinente señalar, al menos brevemente,
algunas singularidades decisivas del escenario de la región de
América Latina y el Caribe que ponen un signo de interrogación a las
condiciones para la cohesión social…
1. Es difícil lograr
las tasas de crecimiento que generen los recursos necesarios para
promover un mayor bienestar, así como conjugar crecimiento y
equidad… Los bajos niveles de crecimiento se asocian con los bajos
niveles de creación de empleo formal, lo que reduce el mecanismo
privilegiado de integración social y superación de la pobreza… Por
todo lo anterior, un nivel adecuado de crecimiento económico es
condición indispensable para promover una mayor cohesión social.
Por otra parte, como ya lo planteara
la CEPAL hace casi dos décadas, el desarrollo latinoamericano
muestra un “casillero vacío”, pues no logra conjugar el crecimiento
con la equidad. En efecto, la región se caracteriza por tener la
mayor desigualdad en la distribución del ingreso, y este rasgo ha
tendido, con escasas excepciones, a exacerbarse con los impactos de
la globalización…
Por otra parte, el crecimiento y el
mayor acceso a la información y las comunicaciones generan
expectativas de mayor bienestar pero ellas chocan con la
concentración de la riqueza. Esta percepción de injusticia social,
junto con la frustración de las expectativas de movilidad social y
acceso a los recursos y al consumo, deterioran la confianza
sistémica, merman la legitimidad de la democracia y exacerban los
conflictos.
2. Deben tomarse
medidas para enfrentar las serias restricciones en el mundo del
trabajo… como el creciente desempleo, la acentuación de la brecha
salarial, la expansión de la informalidad y las distintas formas de
precarización. Estas tendencias contrastan con el papel fundamental
que se le asigna al trabajo en la vida moderna como eje de
integración social, sentido de la vida personal, espacio
privilegiado de la participación ciudadana y motor del progreso
material…
3. ...Por una parte,
el mayor acceso a la educación y a las redes de comunicación a
distancia se traduce en un incremento… para el grueso de la
población {de} información, imágenes, símbolos, estimulación de las
aspiraciones; mientras la volatilidad del crecimiento, la
desigualdad y las restricciones del empleo dificultan el acceso a
activos materiales [ingresos, bienes, etc.]… hay más educación
pero menos empleo; hay más expectativas de autonomía pero menos
opciones productivas para materializarlas; hay un mayor acceso a la
información, pero un menor acceso al poder o a instancias
decisorias; hay una mayor difusión de los derechos civiles y
políticos y de la democracia como régimen de gobierno, que no se
traduce en una mayor titularidad [reconocimiento] efectiva de
derechos económicos y sociales. Estas brechas afectan con más
intensidad a los menos privilegiados en términos
socioeconómicos…
4. La negación del
otro constituye una marca secular [histórica] de ciudadanía
incompleta en la región. En América Latina, los procesos de
conquista, colonización y desarrollo van unidos a una persistente
negación de plenos derechos a grupos marcados por la diferencia
racial, étnica y cultural. Por tratarse de una región pluriétnica y
pluricultural, los indígenas, la población de origen africano y
otros grupos sociales sufren distintas formas de discriminación o
exclusión.
Hasta hoy, el género, como expresión
cultural de la diferencia sexual, simboliza lo que se entiende como
propio de las mujeres y de los hombres en una forma tal que
estructura creencias y prácticas en múltiples jerarquías que
discriminan a las mujeres, a pesar de los importantes logros
obtenidos en algunos aspectos, como el educativo.
En determinados planos, las formas de
discriminación también se entrelazan. Ejemplo de ello es la extrema
exclusión de las mujeres indígenas en el mercado laboral, ya que se
encuentran en desventaja tanto respecto de los hombres indígenas y
no indígenas como de las mujeres no indígenas. La vulnerabilidad de
las mujeres a caer en la pobreza y su dificultad para salir de ella
generalmente son mayores que las de los hombres; las indígenas
tienen mayor probabilidad de caer en la pobreza…
Estos fenómenos colocan la tensión
entre multiculturalismo y ciudadanía, y entre género y ciudadanía,
en el centro de la historia de la inclusión y la exclusión…
Los grupos discriminados, además de
tener un acceso más precario a la educación, el empleo y los
recursos monetarios, también se ven excluidos por la falta de
reconocimiento político y cultural de sus valores, aspiraciones y
modos de vida… De este modo, la exclusión socioeconómica y la
discriminación cultural se potencian mutuamente.
5. Los cambios
culturales fomentan un mayor individualismo, pero no es claro cómo
recrean los vínculos sociales. El hecho de que lo privado ejerza una
mayor influencia que lo público y que la autonomía personal se
imponga a la solidaridad colectiva, se ven precipitados tanto por la
economía como por la cultura mediática [los medios de comunicación]
y el papel más relevante del consumo en la vida social. Distintos
autores señalan que esto coincide con el debilitamiento de las
utopías y los proyectos colectivos, así como del sentido de
pertenencia a la comunidad. Estas tendencias despiertan
interrogantes sobre cómo recrear el vínculo social, desde el
microámbito familiar hasta la sociedad en su
conjunto…
6.…Los sujetos colectivos
históricos —sindicatos y gremios— que participaban como
protagonistas de la negociación política se fragmentan [dividen]
cada vez más, y las nuevas formas de organización y flexibilización
segmentan [diferencian] también sus intereses y demandas. Se añaden,
además, nuevos actores difíciles de integrar a demandas restringidas
al mundo laboral: mujeres, grupos étnicos, jóvenes, campesinos sin
tierra, ecologistas, grupos barriales y otros.
Por otra parte, las redes
electrónicas permiten una mayor visibilidad a actores que
tradicionalmente estaban sumergidos y se traducen en una
proliferación de movimientos y conflictos que trascienden las
fronteras nacionales. Esta diversificación de canales para
visibilizar y procesar demandas tensa el sistema consagrado de
mediaciones entre el sistema político —gobierno, partidos,
parlamento— y la sociedad civil…
A las clásicas demandas de mayor
inclusión y bienestar sociales se añaden las de reconocimiento de la
diversidad y la identidad. Las mujeres ponen sobre el tapete el
vínculo entre igualdad y diferencia, en el sentido de que la
diversidad no debe ser un factor de desigualdad y de que las
diferencias deben respetarse y valorarse (Ferrajoli, 2002). La
relación entre política y cultura se hace más candente, pero también
más problemática (Calderón, Hopenhayn y Ottone, 1996, pp.
47-57).
7. …{Hay}
mayor conciencia de la ciudadanía sobre la incidencia de poderes
fácticos —no representativos ni públicos— y las oportunidades de la
gente; la información disponible sobre la corrupción pública y
privada; la percepción de falta de transparencia en decisiones y
medidas que afectan a todos, y sobre el acceso discriminatorio a la
justicia y la poca claridad respecto de la relación entre méritos y
recompensas. Estos factorés corroen el orden simbólico, vale decir,
la clara adhesión ciudadana a un marco normativo de reciprocidad y
de respeto a la legalidad. Ello afecta la cohesión social…
8. …La igualdad es
una norma jurídica y un valor, no es un hecho …las encuestas de
opinión ponen de manifiesto una tendencia a la pérdida de confianza
en el sistema de justicia y en otras instituciones públicas como la
policía y el parlamento. Por una parte, esta desconfianza puede
tener su origen en la distancia entre igualdad jurídica y
desigualdad social, entre el de jure y el de facto, o entre la titularidad formal de derechos y la ineficacia del
sistema judicial o de las políticas públicas para garantizar la
titularidad efectiva. Además, en muchos países existe la percepción
difundida de que el sistema de justicia discrimina en favor de los
ricos y en perjuicio de los pobres, vale decir, que en los hechos
hay ciudadanos de distintas categorías, que no existe un trato
igualitario desde el punto de vista jurídico, y que muchos delitos
—sobre todo financieros, aunque también delitos comunes— permanecen
impunes y que no operan mecanismos efectivos y ecuánimes de sanción
y fiscalización. …
Capítulo
III
Desigualdad, pobreza, vulnerabilidad y
cohesión social
C. La desigualdad,
impedimento fundamental para reducir la exclusión
social
En los últimos 25 años, además del
bajo crecimiento y su volatilidad, la profunda desigualdad en la
distribución del ingreso también ha impedido una mayor disminución
de la pobreza absoluta y de la exclusión en América Latina y el
Caribe. La pobreza y las brechas en materia de pobreza se explican
en gran parte como consecuencia de la desigualdad distributiva, la
más elevada de todas las regiones…
… La región no es tan pobre en
términos de ingresos como para que, de un total de 532 millones de
habitantes, alrededor de 205 millones vivan en la pobreza y cerca de
79 millones no dispongan de los recursos para satisfacer siquiera
adecuadamente sus necesidades de alimentación. Si la distribución
del ingreso no fuese tan desigual, con el mismo índice de ingreso
por habitante el nivel de pobreza podría ser muy inferior al actual.
Como se concluye en un documento reciente en el que se examinan las
condiciones para lograr el primer objetivo de desarrollo del
Milenio, “…el principal obstáculo que se interpone al éxito de los
esfuerzos por reducir la pobreza en América Latina y el Caribe
radica en que el mejor remedio para tratar la pobreza que aflige a
la región —la reducción de la desigualdad— parece ser uno que le
resulta muy difícil recetar. Una leve disminución de la desigualdad
contribuiría mucho a reducir las privaciones extremas que se dan en
la región”.
(CEPAL - IPEA - PNUD, 2003).
Un rasgo distintivo de esta
desigualdad distributiva es la elevada fracción del ingreso que
capta el estrato más alto, particularmente el 10% más rico de la
población… entre el decil de más altos ingresos y el 10% que le
sigue “se abre un abismo” (BID, 1999). Mientras en los países
europeos el ingreso del 10% de la cúpula supera en no más de 20% o
30% el ingreso del noveno decil, en América Latina esa distancia es
superior al 100% y, en algunos casos, al 200%.
… Este hecho tiene, además,
importantes consecuencias en lo que respecta a la consolidación de
acuerdos sobre un pacto fiscal que permita elevar la baja carga
tributaria, como se verá en el capítulo V. En efecto, la alta
concentración del ingreso en la cúpula exige aumentar la
progresividad de los impuestos directos… que gravan las rentas más
altas… Sin embargo, cuanto mayor sea la cuota de poder y del ingreso
que concentra el estrato superior, menos probable es que se pueda
lograr un aumento de su carga tributaria. Esta es una de las razones
por las cuales los esfuerzos se han dirigido más a elevar los
ingresos tributarios mejorando la capacidad de recaudación
del
Estado en los gravámenes indirectos (es decir en el Impuesto General
a las Ventas –IGV-,que en otras partes se llama IVA ).
D. Educación y empleo:
desfase entre los principales mecanismos de inclusión
social
1. Algunos factores
explicativos
… Como señala un reciente análisis, las
causas estructurales que explican los altos niveles de inequidad,
vale decir, que constituyen un sistema de perpetuación y agudización
de la brecha de ingresos entre distintos grupos sociales, radican
sobre todo en las diferencias de acceso a activos, entendidos como
acceso a educación, conocimiento y empleos de calidad y, en diversos
grados, el acceso a otros activos como tierra, capital y
financiamiento, y también ciertos rasgos demográficos y adscriptivos
[es decir, asignados como propios de un determinado grupo social].
Tales son los eslabones que reproducen la inequidad, dado que se
transmiten de una generación a la siguiente y, por ello, perpetúan
la mala distribución del ingreso pese a los esfuerzos del Estado en
invertir para apoyar a los grupos más pobres. En las dos últimas
décadas se agrega a todo lo anterior el efecto de los ciclos de
expansión [alzas] y contracción [bajas] del crecimiento económico,
que se ha traducido en mayor concentración de los ingresos (Machinea
y Hopenhayn, 2005)…
2. Indicios de percepciones
negativas
… Si la pobreza estructural
se perpetúa debido a la existencia de mecanismos que la reproducen
de una generación a otra, una parte de la población no percibirá
cambios ni movilidad [mejora en su situación], ni encontrará caminos
para salir de esa situación. Se hace imperioso que perciban ingresos
para satisfacer las necesidades más básicas, y se multiplican los
‘atajos’ para lograrlo. Se crean visiones negativas —el destino— y
conductas “desviadas” y anómicas [contrarias a las normas], las que
muchas veces se hacen normales o aceptables para quienes las
practican; tal es el caso del microtráfico de drogas. A su vez, la
consolidación de una subcultura de la escasez es facilitada por la
segmentación del espacio urbano, que conlleva escaso contacto con
los “integrados”, quienes son vistos como enemigos y como fuente de
ingresos para sobrevivir (como patrones o como víctimas). No se
conciben como iguales y pertenecientes a una misma sociedad.
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OPINIÓN
"Un Perú fracturado"
por Javier M. Iguíñiz Echevarría,
profesor de Economía de la PUCP
"Con motivo de la Cumbre ALC-UE
recibimos muchas preguntas de nuestros ilustres visitantes sobre
cómo es el Perú al que vienen. Obviamente, tienen ya mucha
información y no se trata de añadir cifras sin más. Por otro lado,
hay muchos logros y problemas que son comunes a los de muchos otros
países de la región. La novedad quizá esté en la oportunidad que da
la visita para detectar en el terreno, la densidad de las
aspiraciones y de las
preocupaciones.
Una
primera constatación es que en el Perú se trabaja mucho. El Perú
compite con Corea del Sur y unos más por el primer lugar en el mundo
en el porcentaje de trabajadores que labora más de 8 horas
diarias.
Además,
el país compite también por el primer lugar en el mundo en cuanto a
la proporción de 'emprendedores' en la población (Tasa de Actividad
Emprendedora), esto es, personas involucradas en iniciativas de
algún modo empresariales. De ahí la relativamente estable y reducida
tasa de desempleo abierto. La falta de empleos decentes, la
precariedad y pobreza de las familias para sostener y soportar
desempleados en casa y la resistencia de la población a ponerse bajo
las órdenes de los empresarios influyen en la extensión del trabajo
independiente. Este último factor alude a una característica de las
personas, el orgullo y la sensibilidad ante el maltrato. No se
renuncia a la independencia, o no se soporta la dependencia a
cualquier
precio.
Esa
sensibilidad se nutre de una sociedad como la peruana marcada por la
existencia de grandes fracturas sociales objetivas y subjetivas y
por una profunda incomprensión mutua entre las partes. Se yuxtaponen
la fractura económica, tanto en los medios para competir
(distribución de activos) como en los resultados (distribución de
ingresos), la fractura en los servicios sociales (muy desigual
calidad de educación, y de cobertura y calidad de atención de
enfermedad, así como de calidad de vivienda), la fractura en
protección social (sistemas diversos y muy desiguales de
jubilación), la fractura étnica que coincide en buena medida con la
territorial tanto al nivel de los barrios de las ciudades como de
las regiones del país. Esa yuxtaposición contribuye a generar
'mundos aparte'. La tensión social e interior que ello produce se
expresa de muchas maneras en la vida
cotidiana.
DESCONFIANZA MUTUA
Todo
lo anterior debe ser parte de la explicación de otro rasgo
preocupante: la desconfianza mutua. Según la Encuesta Mundial de
Valores, el Perú compite, a veces con Brasil, por el primer lugar en
el índice de desconfianza entre conciudadanos. No sorprende por ello
la dificultad para asociarse, formar empresas de regular tamaño,
legalizar la actividad económica, etc.
A
pesar de todo lo anterior, si miramos medio siglo atrás, no hay duda
de que el Perú se está integrando de muchas maneras. El comercio
interprovincial, la migración interna, la gran expansión del sistema
educativo público tanto en el mundo urbano como en el rural, el
crecimiento de las ciudades, el mestizaje en los sectores 'medios',
la desmesurada oferta de universidades privadas, la participación de
la mujer, han contribuido a ello. La duda que se cierne es sobre las
posibilidades de que ello ocurra pacíficamente. El peligro para la
democracia y la paz en el Perú proviene de esa combinación de
fracturas y maltratos por un lado y de una integración que puede ser
frustrante por otro. Tenemos en el Perú una estabilidad social
demasiado delicada como para insistir en un progreso económico 'a la
bruta'.
Sin
embargo, sigue presente la convicción de que esa es la manera de
conseguir dicho progreso. Una de sus expresiones es la invasión. En
el último medio siglo, las invasiones campesinas de las haciendas
dieron lugar a las reformas agrarias y a una larga historia de
sucesivos cambios en el sistema de propiedad; luego, las invasiones
de tierras públicas y privadas dieron lugar a la mayor parte de los
barrios de hoy; poco después, claro está que en menor escala,
invasiones de terrenos aledaños a las playas han dado lugar a
algunos vecindarios exclusivos y excluyentes en las pequeñas
ensenadas de la costa; y hoy, no faltan flagrantes invasiones
ilegales de tierras de comunidades campesinas y nativas que
pretenden dar lugar a inversiones mineras y petroleras. Las
violaciones a los derechos son demasiadas veces seguidas de
impunidad y desmoralización
ciudadana.
SALUD
Y EDUCACIÓN
La falta de cohesión social es institucionalizada con
lamentable esmero. El Estado, que ha saqueado repetidas veces e
impunemente los fondos de los jubilados, no se reforma hacia la
universalización de los servicios, sino que crea un sistema de
capitalización que protege del Estado, pero también de la
solidaridad social a los pocos que tienen trabajo estable. La crisis
del sistema de salud es respondida creando un subsistema que reduce
la necesidad de recurrir al sistema público si es que se tiene el
dinero para ello. La crisis del sistema de educación pública se
enfrenta avalando una creciente diferencia de calidades de
enseñanza. A esos servicios se les aplica el criterio
'calidad-precio' que tiene legítimo sitio cuando se trata de peines
o de bicicletas, pero que constituye una fuente de reproducción de
desigualdad injusta, hiriente y peligrosa cuando se trata de
servicios básicos. Al peligro personal se ha respondido a menudo con
protección privada y con el cierre de vías públicas en los barrios
residenciales. La sensación de 'estado de sitio' cunde en las
esferas públicas y privadas. La sociedad institucionaliza así su
división: después de todo, )por qué pagar impuestos si es que se
necesita poco o nada del Estado para educar, curar, sobrevivir en la
ancianidad o proteger la vivienda? Institucionalizar distinciones en
esos rubros equivale a legitimar un cierto tipo de apartheid que
corresponde a una sistemática resistencia tecnocrática y política a
universalizar derechos sociales básicos. En conclusión, trabajar
duro no abre las puertas a una inclusión
aceptable.
Este
diseño institucional añade leña a las fracturas, choca con un agudo
sentido de la propia dignidad desde el que se sienten con nueva y
aguda sensibilidad viejas distancias y estilos de relación personal
que subsisten y que se transforman en displicencias y
condescendencias bien intencionadas. Relaciones agradecidas en el
pasado, hoy son humillantes. La fractura más peligrosa es
probablemente la que se da en los sentimientos y, aunque no resuelve
todo, el trato es un tema capital en la sociedad peruana. La
experiencia europea contra sus propias fracturas, objetivas y
subjetivas es bienvenida".
(Publicado el 11/05/2008
en La República)
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