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3D4Año 1, Nº 3, Agosto 2008  

Bo= letín virtual bimestral sobre la lucha por el reconocimiento pleno de los derec= hos de todos los peruanos y peruanas, y contra la pobreza, así como sobre= las acciones relativas a estos temas

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PRESENTACIÓN

EL TEMA : Nuestros Derechos

<= span style=3D'font-size:16.0pt;font-family:Arial;color:#FF6600'>MES A ME= S

·     &n= bsp;  POBREZA

·     &n= bsp;  DISCRIMINACIÓN

·     &n= bsp;  DERECHOS

DOCUMENTOS:=

OPINI&Oa= cute;N:


Sinesio<= /span> L&oacut= e;pez
Condiciones para la ciudadanía plena. Democracia y papel del Est= ado

 

 

 




 

= PRESENTACIÓN

Un paso fundamental para lograr el reconocimi= ento y superar la exclusión social es garantizar el ejercicio pleno de los derechos de todos y cada uno, lo que implica el respeto y valoració= ;n de la dignidad de todas las personas, la aceptación de la diversid= ad y un mínimo de igualdad social. Por eso, hemos decidido dedicar nues= tro cuarto número a este tema. Pretendemos dar una visión gener= al, con cargo a profundizar a futuro en cada uno de los tipos de derechos que trataremos a continuación.


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EL TEMA

Nuestros Derechos


I.-  Un poco de historia

1. El  punto de partida, <= span class=3Destilo401>de los derechos lo da= la revolución francesa, con su grito de “igualdad, libertad, fraternidad”.  El grito de libertad se asoció a los derechos civiles y se obtuvieron en el siglo XVIII.  Los derechos políticos se afirmaron en el siglo XIX. Ambos, llamados tambi&eacu= te;n derechos de primera generación, buscaban proteger al individuo de = la arbitrariedad de los gobernantes de turno; es decir, eran una defensa fre= nte al poder del estado y también un primer intento de ejercer algún control sobre el mismo.

Los derechos socio-económicos, vinculados por muchos a la igualdad, al derecho a participar de la riqueza y bienestar de la sociedad a la que se pertenece, obtuvieron carta de ciudadanía en el siglo XX. Muchos sostienen que estos derechos (que algunos llaman de segunda generación) surgen como consecuencia de las revoluciones obreras de los siglos XIX y XX y de las distintas teorías socialistas. A diferencia de los anteriores, estos más bien exigían que se garantizara el acceso de todos a los bienes sociales básicos.=

En ambos casos se han desarrollado tanto políticas como instituciones= de diferentes tipos para que el Estado concrete esos derechos, lo que supone cambios en el Estado.

Sin embargo, en nuestro país<= /span>, el camino fue un tanto diferente. La demanda por los derechos sociales (h= oy llamados socio económicos) como el acce= so a la tierra, educación, salud, vivienda y empleo entrará con más fuerza a fines de la década del 50 e inicios de la del = 60 del siglo XX. Y el avance en derechos civiles y políticos estará muy vinculado a ello; es decir, fue en el proceso de lucha = por derechos sociales que los llamados sectores populares, con el apoyo de partidos como el APRA y de las diversas vertientes de la izquierda, se af= irmaron como sujetos y lograron el reconocimiento de sus derechos civiles y políticos. Ello posibilitó la democratización social= y política de nuestro país.

         Como afirma Sinesio López  la ciudadanía eur= opea es el resultado de la capacidad de integración de las clases popul= ares por parte de las elites para formar una comunidad política naciona= l, mientras aquí ella es principalmente una construcción desde abajo, todavía no lograda, dado el poco interés mostrado por nuestras elites en integrar a todos los componentes de la nacionalidad peruana. Mientras que en Europa se introduce la responsabilidad del Estado garantizando la seguridad, lo cual implicó la garantía del empleo, la educación y salud, en nuestro país los ciudadanos quedan librados a su suerte.  Mientras en Europa el Estado pon&iacut= e;a un contrapeso a las arbitrariedades del mercado y garantizaba los derecho= s de sindicalización, en el Perú, durante mucho tiempo, el Estado convalidaba las arbitrariedades del mercado y obstaculizaba el accionar s= indical.

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2. Una antigua discusión= , que hoy nos parece comienza a zanjarse en el contexto globalizado, tiene que ver con los tip= os de derechos que un estado debe garantizar a sus ciudadanos.  En el enfrentamiento histórico que se dio entre el capitalismo y el socialismo éste fue uno de los temas centrales.<= /p>

Para la perspectiva del capitalismo, muy marcado por una visión anglosajo= na del mundo (es decir, de los que tienen como lengua materna el inglés),= el estado debía garantizar, sobre todo, los derechos civiles y políticos; pues a su entender, eran los que garantizaban la libert= ad, bien más preciado en un ordenamiento social.  Los económicos y sociales, más que derechos, eran (y siguen sie= ndo) considerados como mercancías que dependían del esfuerzo y mérito personal.  Por lo tanto, no era el estado, sino el mer= cado el llamado a proveerlos.<= o:p>

Esta perspectiva dividía al mundo entre pueblos atrasados y pueblos desarrollados, por lo que fue poco sensible a la temática de los derechos culturales (y la consiguiente valoración de las diversas culturas), ya que su propuesta era más bien integrar a los pueblos atrasados a la “civilización occidental y cristiana”. = Ello se debe a que en el proceso histórico de desarrollo del capitalism= o ocurrió la construcción de los estados nacionales que tendió a valo= rar la unidad sobre la diversidad, que se veía como un estorbo o amena= za a la consolidación de dichos estados nacionales.

La perspectiva socialista (y su concreción histórica, los estados del llamado “socialismo real”)  subrayó el acceso de todos a = la educación, la salud, el empleo, objetivo fundamental, según= su mirada, del ordenamiento social,  contribuyendo así al reclamo por los derechos económicos y sociales. Pero por otro lado, suprimió los derechos civiles y políticos; esta es la crítica mayor que se puede hacer a esta perspectiva y fue lo que a= la postre le dio la estocada final al llamado socialismo real.
            &= nbsp;           &nbs= p;            &= nbsp;           &nbs= p;            &= nbsp;          
         En medio de esta confrontación surge el  llamado Estado de Bienestar en Europa occidental luego de = la crisis de los años 30 del siglo pasado, impulsado por la social democracia. Dicho estado es fruto del pacto ciudadano entre estado, empresarios y trabajadores y busca garantizar el derecho de todos a la seguridad, lo cual implicó que el estado se erija en el garante del empleo, la educación y la salud, evitando que los ciudadanos  queden librados a su suerte, y dando así forma a los derechos económicos y sociales.

Sin embargo, una consecuencia del fin de la guerra fría ha sido que las multinacionales han hecho estallar ese pacto social, implantándose políticas neoliberales. Castells nos dice que “el vaciamiento del contrato social entre el capital, los sindicatos y el estado manda a = todo el mundo a casa para luchar por sus intereses individuales, contando exclusivamente con sus fuerzas propias” (T. II, p. 342).  Sin embargo, continúa la pugna política para mantener la idea de pacto o consenso basada en la tradición de la social democracia europea como una manera de hacer política válida a nivel nacional y global  y justamente contraria a la de la imposició= ;n de las leyes del mercado.

            En el = tema de los derechos medioambientales las tres perspectivas prescindieron casi totalmente de ellos.


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3. Hoy, en el mundo globalizado hay una tendencia a hablar de la integralidad de los derechos humanos, es dec= ir que están estrechamente ligados y son indivisibles; por ello los estad= os deben garantizar todos los tipos de derechos: civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, y medio ambientales.<= /span>

También se sostiene que no son intercambiables, es decir, que en aras de garantizar un tipo de ellos, no es lícito suprimir algún otro. La Comisión para América Latina= y el Caribe de Naciones Unidas –CEPAL- opina que “los derechos humanos son interdependientes e indivisibles: la satisfacción de l= os derechos sociales es indispensable para la existencia de derechos civiles= y políticos, cuyo ejercicio requiere, al menos, la satisfacció= ;n de las necesidades humanas básicas. A la inversa, los derechos civ= iles y políticos son indispensables para controlar el cumplimiento de l= as obligaciones que emanan de los derechos sociales: sin su respeto, el Esta= do se apropiaría de la discusión sobre las necesidades insatisfechas de grupos sociales, acallaría toda crítica y eliminaría toda posibilidad de cambio por parte de la ciudadanía” (Cohesión, p. 142-143).

Así mismo se afirma su universalidad, es decir, que los diversos tipos= de derechos que se reseñan a continuación son válidos p= ara todos los individuos en todas las circunstancias, independientemente del lugar geográfico dónde vive, de la religión que prof= ese, o de su condición ética o moral. El hecho de cometer un del= ito no despoja a una persona de sus derechos básicos.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) formula esta síntesis como “ciudadanía integral” y nos dice = que “Hablar de ciudadanía integral es considerar que el ciudadan= o de hoy debe acceder armoniosamente a sus derechos cívicos, sociales, económicos y culturales; y que todos ellos conforman un conjunto indivisible y articulado” (p.24).

Como afirma Cáceres “La existenc= ia de un tejido de instituciones y derechos positivados que garanticen socialmente la existencia humana, lo que hoy se suele llam= ar “seguridad humana” –económica, alimentaria, ambiental, personal, comunitaria, política- no tiene porque contraponerse al ejercicio de las libertades individuales. Por el contrar= io, es la base indispensable para el ejercicio de éstas” (p.7)


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II.- Princip= ales derechos y su vigencia en el Perú

a. La idea de derec= hos, parte del reconocimiento de la dignidad intrínseca de los seres humanos, que las sociedades a las que pertenecen deben garantizar. Sobre esta base ética fundamental se = va forjando la idea de ciudadanía que, en palabras de Hannah Arendt, es “el derecho a tener derechos”. Como señala S. López, la ciudadanía implica la pertenencia plena a “una comunidad de individuos con derechos garantizados por el Estado y con responsabilidades hacia la comunidad política de la que forma parte” (Ciudadanos, p. 11= 9).

 
Los principales derechos que han ido siendo reconocidos son:
 
Derechos civiles

         Aquí se incluye el derecho a la vida, a la integridad física de las personas y a la identidad personal. También a la libertad de organización, información, opinión (expresión), y religión;= es decir que nadie puede ser perseguido por sus ideas. Los derechos de propiedad, igualdad ante la ley, inviolabilidad de domicilio y de las comunicaciones, y libertad de tránsito también forman parte= de los derechos civiles; así como la garantía de no ser deteni= do sin mandato del juez (salvo que uno esté cometiendo un delito) y el derecho a un juicio justo;   igualmente el derecho a no ser obligado a hacer lo que la ley no manda. Estos derechos están rela= cionados a la capacidad de actuar libremente, sin relaciones de dependencia person= al alguna, y garantizan la autonomía personal.

Derechos políticos<= /span>

Se refieren a la garantía de poder elegir y ser elegidos, participar = en diversos tipos de organizaciones sin ser molestado por ello y últi= mamente el derecho a la supervisión de nuestras autoridades, llamado también de participación ciudadana.

Derechos económicos=

El principal es el empleo. El PNUD dice que “el trabajo es un mecanismo clave de inclusión social y del mismo ejercicio de la ciudadan&iac= ute;a” (p.26). Y Nuestra Constitución, en su  artículo 22, señala que "es un deber y un derecho.  Es base de bienes= tar social y un medio de realización de la persona". Este derecho incluye una retribución justa, jornada máxima de ocho horas= , en condiciones que no atenten contra nuestra salud, así como también el derecho a la seguridad social, a la sindicalizaci&oacut= e;n, etc.

Derechos sociales

Se entiende como tales el acceso a la educación y a la salud, pues a ambos se les considera componentes básicos de la ciudadanía social.  Asimismo, el derecho a no ser discriminado por raza, clase social, religión, orientación sexual, etc. Algunos comienza= n a incluir aquí los derechos sexuales y reproductivos. Los derechos sociales fueron definidos por Marshall como "el derecho de compartir al máximo el patrimonio so­cial = y de vivir la vida de una manera civilizada de acuerdo con los estándar= es prevalecientes en la sociedad". (op.cit)= .

A los siguientes tipos de derechos (culturales, comunicación y ecológicos) se les llama también derechos de tercera generación.

Derechos culturales y a la comunicación

Tienen que ver con el respeto a la diversidad étnica, lingüís= tica y cultural,  así como a la preservación del bagaje cultural de cada colectividad; es el caso de la problemática de los grupos indígenas, pero también se refiere al compartir identidades y símbolos comunes en espacios públicos urbanos= . La problemática cultural emerge en la globalización como una dimensión que conecta  el pasado y presente de las sociedades= y que debiera contribuir a la formación y expresión de las identidades de las personas y grupos dando cuenta de la diversidad median= te la construcción de símbolos. El respeto y fomento por el es= tado de la producción literaria, plástica, cinematográfic= a, artística etc. representa otro componente del ejercicio de los derechos culturales.

En esa perspectiva, hoy se habla de un nuevo derecho emergente, el llamado derecho a la comunicación, distinto al de libertad de expresi&oacu= te;n y de información. M. P. Saffon se&ntil= de;ala que “sólo si se garantiza equitativamente a todas las person= as el acceso a y la producción de ésta podrá propugnarse valores democráticos tan importantes como la pluralidad de fuentes= de información y de visiones de mundo, el acceso equitativo a la información y el conocimiento, la formación de una opinión pública informada, el respeto a los derechos fundamentales a la intimidad, la dignidad etc., el derecho a expresar la cultura propia en la lengua propia, la participación en espacios d= e diálogo, en la construcción de consensos y en la toma de decisiones, entre otros” (p.  15).

Por eso, ante las nuevas tecnologías de la información y comunicación (NTIC), “es fundamental enfrentar adecuadamente= el problema de ausencia de representación de la pluralidad de visione= s de mundo y de formas de producción del conocimiento por parte de las NTIC. En caso de que este problema sea ignorado, es muy posible que la nu= eva sociedad de la información conduzca a la homogenización de = la información y del conocimiento, a la exclusión de mú= ltiples y enriquecedoras visiones de mundo y a la extinción de conocimient= os y saberes de singular importancia” (p.9).=

Derechos medio ambientales o ecológicos

Buscan que el desarrollo económico se dé en armonía con la preservación del medio ambiente, tanto para los habitantes actuales del planeta como para las generaciones venideras; por ello se habla de la necesidad de un desarrollo sostenible o sustentable. Ellos incluyen, entre otros, el derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación (d= el aire, agua, tierra, sonora, etc.), así como los derechos del consumidor = y en general aquellos que tienen que ver con la calidad de vida; implican que todos asuman la responsabilidad en su implementación: estado, empr= esa, individuo y sociedad, pues su concreción requiere de la activa participación de todos, y tienen una dimensión no só= lo nacional sino global.

 

Los derechos son logros históricos y por tanto pueden irse ampliando, tanto en sus conteni= dos (dado que están en relación con las necesidades humanas y e= stas evolucionan); como en las personas o grupos a los que se les reconocen. Es así como las mujeres obtuvieron el derecho al voto, o como hoy en día se habla del derecho a la comunicación, a un medio ambi= ente saludable y a la seguridad. Derechos que hoy nos parecen utópicos seguramente serán incorporados en las generaciones siguientes<= /o:p>

 

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b. Por qué= ; no tienen plena vigencia en el Perú

A pesar de que hay un creciente consenso mundial sobre la necesidad de que = los estados garanticen estos tipos de derechos, en nuestro país encontramos que ello no es todavía una plena realidad. A continuación presentamos algunas de las razones que explican esta situación, sin pretender ordenarlas en orden de importancia:
 
1.- Una causa estructural es que no hay en verdad una comunidad política que reconozca la ciudadanía de todos y todas, ni h= emos logrado construir un Estado que la haga respetar.

Primero, existe una tradición patrimonalista de administración del estado, es decir, donde los asuntos públ= icos se manejan como si fueran privados. Esto muestra la falta de autonom&iacu= te;a del sub sistema político del económico y del cultural. De allí que el dominio económico se transfiere a la esfera política. A eso se suman las múltiples discriminaciones que condicionan nuestras relaciones sociales (y que tratamos ampliamente en nuestro número uno) impide= n a muchas personas el acceso a los diversos tipos de derechos mencionados an= teriormente.  S. López quién ha trabajado mucho el tema, nos dirá = que “no todos los peruanos gozamos del mismo nivel de ciudadanía= y que, por tanto, no tenemos los mismos derechos. Unos peruanos son m&aacut= e;s ciudadanos que otros. Los niveles de desigualdad son muy acentuados.  Ellos varían según la región geográfica, los niveles de modernización y de democratización y los niveles= de pobreza” (Páginas, p. 31).

Esto fue claramente señalado por el Informe Final de la Comisión= de la Verdad y Reconciliación (CVR). Por ello propone como contenido fundamental de la reconciliación nacional la construcción de una ciudadanía plena para todos los peruanos y peruanas, y en su T= omo IX plantea “un conjunto de recomendaciones que buscan afianzar y extender la presencia estatal, recogiendo y respetando la organizaci&oacu= te;n popular, las identidades locales y la diversidad cultural, y promoviendo = la participación ciudadana” (p.121).

2.-  La pobreza (tema de nuestro número 0 de prueba) hace “invisible” a buena parte de la población peruana, impidiendo que puedan tener los mecanismos adecuados para hacer que el es= tado asuma su responsabilidad en la provisión de los derechos mencionad= os. CEPAL dice que “ser pobre no es solo una condición socioeconómica, sino una privación de ciudadanía, por cuanto remite a la falta de titularidad de derechos sociales y de participación en el desarrollo” (Cohesión p.23). El P= NUD coincide con esta mirada y nos dice que la pobreza y la desigualdad ̶= 0;no permiten que los individuos se expresen como ciudadanos con plenos derechos” (p.26).

3.- La implementación de los derechos económicos y sociales requiere que los gobiernos tengan la capacidad de recaudar impuestos para  financiarlos, lo que no se da suficientemente en el Perú= ; y otros países de América Latina, trabando el acceso a lo que= se llama hoy “ciudadanía social”.

Sinesio López lo explica de esta forma: “El sistema económico= le da al sistema político la base material para que funcione, que son= los impuestos; sin los impuestos ningún Estado puede funcionar; pero a= su vez, con esos impuestos el Estado puede distribuir bienes y servicios públicos a la sociedad: salud, educación; y la sociedad a su vez, devolverle legitimidad al sistema político; ningún sis= tema político funciona si no tiene legitimidad. ¿Cuál es = el problema central, sobre todo en el caso peruano y en muchos de Amé= rica Latina (no en todos los casos)? Que en realidad el sistema polític= o no recibe los impuestos necesarios para que pueda atender las demandas de la sociedad, y la sociedad como tal, entonces, no le devuelve legitimidad al sistema político; ahí hay un problema estructural de fondo,= en el proceso de construcción de la democracia” (p.53).

El PNUD coincide con esta mirada y nos dice que “La medida del desarro= llo de una democracia está dada, por lo tanto, por su capacidad de dar vigencia a los derechos de los ciudadanos” (p.48).  Por ello “el desarrollo de la democracia en América Latina requiere abordar decididamente los problemas que traban la vigencia y la expansión de la ciudadanía social” (p.126).

4.- A pesar de que nos encontramos en un marco democrático quienes dir= igen la economía del país no asumen como perspectiva de gobierno= la integralidad de los derechos y más bien pien= san que la tarea fundamental del gobierno es dar garantías a la inversión y a la propiedad, supeditando todos los otros derechos a estos dos. Por ello privilegian un tipo de crecimiento económico basado en la extracción de recursos naturales y son hostiles frent= e a cualquier pedido de cuidado del medio ambiente.

5.- Todavía en amplios sectores de la población hay poco conocimiento de sus derechos y también de las instituciones u organizaciones ante las cuales se puede exigir su respeto. Dice Sinesio López que hay un sector de la población no organizado que se mantiene inactivo mientras el sector organizado tiende a participar y exigir sus derechos.

Además, como CEPAL señala, hoy “La falta de confianza social y especialmente de sentido de solidar= idad desincentiva la acción colectiva y la participación ciudada= na. Ambas carencias se expresan en un escaso interés por los asuntos públicos y en una baja valoración de la democracia como sis= tema de representación de los intereses colectivos, así como de = las organizaciones que pueden establecer el nexo entre esos intereses y los d= e la sociedad en su conjunto” (Cohesión Síntesis p. 7, y T= exto completo p.90).

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III.- Qué hacer para asegurar su vigencia

  = ;      Fortalecer la democracia. El premio= Nobel A. Sen dice que: “Hay, por ejemplo, con= siderables pruebas de que la democracia, así como los derechos polític= os y civiles, puede ayudar a generar seguridad económica, dando voz a quienes sufren de carencias y a los vulnerables (...) Las privaciones políticas pueden aumentar la miseria económica”. Y el PNUD afirma que “sólo con más y mejor democracia las sociedades latinoamericanas podrán ser más igualitarias y desarrolladas. La razón es que sólo en democracia quienes carecen de niveles mínimos de bienestar y sufren las injusticias d= e la desigualdad pueden reclamar, movilizarse y elegir en defensa de sus derechos” (p.38).

Consolidar nuestra precaria democracia es una tarea estratégica si queremos asegurar la plena vigencia de nuestros derechos. Pero nos parece pertinen= te recordar que democracia no es sólo método de gobierno, sino también una cultura democrática que implica buen trato, pluralismo de idea= s y formas de expresión, en la sociedad y entre estado y sociedad.&nbs= p; Esto es algo que debe expresarse en nuestra diarias relaciones sociales: = familia, trabajo, organización popular, relaciones que tienen que estar marcadas por el respeto a la diferencia. La gran consigna democrát= ica debe ser “somos diferentes, pero iguales en derechos y responsabilidades”.

●        Reformar el Estado, tarea ya planteada para nuestro país por la CVR y para la región latinoamericana y caribeña por el PNUD, quién señala que “en América Latina existe una crisis de estatalidad, a la que entendemos como la capacidad = del Estado para cumplir con sus funciones y objetivos [por ello] la democraci= a de ciudadanía requiere una estatalidad que asegure la universalidad de los derechos” (p.187).

También es indispensable la identificación ciudadana con el Estado; si no existe, la reforma es solo algo técnico y no hay modo de superar la brecha entre el estado y la sociedad. Para ello el estado debe ser capaz = de cumplir su rol respecto de la población, como vimos más arr= iba. En esa lógica hay dos puntos clave: la redistribución del p= oder del Estado (descentralización) y el control social del Estado desd= e la sociedad (fomentar los espacios  de opinión y deliberaci&oacu= te;n entre Estado y sociedad a todo nivel).

●        Dado que la base del incumplimiento de muchos derechos (sociales, económicos, culturales, ambientales), tiene que ver con la primac&= iacute;a de un modelo de sociedad neoliberal y un sentido común que la sustenta, es urgente mostrar que hay otras formas de organizarnos socialmente, más respetuosas no solo del medio ambiente y la pluralidad cultural sino también de los derechos socio –económicos de la población. Se necesita desarrollar experiencias que muestren el valor de relaciones sociales basadas en el respeto a los derechos y a las personas. Esto es urgente y clave para log= rar una ciudadanía plena, pues como dice el PNUD “la econom&iacu= te;a es clave porque de ella depende el despliegue de la ciudadanía social” (p.28), ya que nadie “puede disfrutar completamente <= em>ningún derecho que supuest= amente posee si carece de los elementos esenciales para una vida razonablemente saludable y activa” (p.65).

Una propuesta de desarrollo social (o desarrollo humano sostenible<= /span> como lo llaman otros), tiene una preocupación por el bienestar de = las personas tomadas en su integralidad; por lo t= anto, está relacionada con la satisfacción de las necesidades de consumo, pero también con el reconocimiento y acceso a derechos básicos (trabajo, educación, salud) seguridad física, afectiva y psicológica, cuidado del medio ambiente y vigencia de la democracia. En palabras de Amartya Sen “desarrollo humano es el proceso de expansión de las liberta= des reales que goza un pueblo” (D= esarrollo... p.13).

La propuesta de desarrollo social reconoce el rol del mercado en la eficiente asignación de ciertos recursos, pero señala que hay otros en los que el rol del Estado es imprescindible, si se quiere alcanzar la justicia social. Los países que salieron adelante (progresaron, se desarrollaron, como los de la Unión Europea) lo hicieron porque lograron un mejor balance entre Estado y Mercado.

●        Por otra parte, el avance en la afirmación de los derechos reproductivos pasa por tomar conciencia de las perniciosas consecuencias = del machismo institucionalizado en nuestra sociedad: familia, escuela, medios de comunicación, instituciones estatales y eclesiales, etc. Esto es clave pues CEPAL sosti= ene que “La maternidad adolescente, sobre todo si las madres no ejercen plenamente los derechos reproductivos, constituye una condena a la exclusión y a la pobreza” (Superar ... p.29).

●        Es importante trabajar en la dif= usión de los diversos tipos de derecho= s que hoy el mundo globalizado acepta que es responsabilidad de todo estado garantizar a sus ciudadanos, sin distinción alguna. Si la gente los conoce, y conoce las leyes que amparan esos derechos, así como las instituciones que luchan por su reconocimiento, irá tomando concie= ncia de ellos y tendrá las herramientas necesarias para avanzar en el camino hacia una ciudadanía plena.

Pero también es importante difundir la idea de que no hay derecho sin responsabilidad. Y ello implica que un ciudadano también tiene deberes, como por ejemplo, re= spetar la propiedad pública (que en realidad es de todos, pues ha sido construida con nuestros impuestos) y privada, pagar impuestos, etc. Toda persona tiene con su comunidad y con su país el deber de contribui= r a promover y construir una convivencia social democrática  dond= e se respeta los derechos de todas las personas.

●        Desarrollar una capacidad organi= zativa es también vital. A través de nuestra historia es claro que= los derechos que la población ha ido ganando han sido fruto de su capacidad de organización social y política.  Sabemos = que también la organización ha sido un factor de desarrollo de capacidades, afirmación y crecimiento personal, pues permite que l= a  gente pase de percibirse como objeto de favores estatales a asumirse como sujeto de derechos.

Junto al Estado y al sector privado, es neces= aria la existencia de organizaciones sólidas de la sociedad civil, como= las iglesias, los gremios profesionales, los sindicatos, organizaciones culturales, sociales, Organismos no Gubernamentales (ONGs.), redes, espacios de concertación social etc. que hagan sentir su vo= z y su fuerza y hagan que sus intereses sean tomados en cuenta.

 

Fuentes consultadas

Cáceres, E. “La Inte= gralidad e Interdependencia de los Derechos Humanos”  (Mimeo, Aprodeh, sin fecha)

Camps. V., Los fundamentos de los derechos humanos desde la filosofía y el derecho, Edai, 1998

Castells, M. La = Era de la Información, Economía, Sociedad y Cultura (Madrid, Alianza Editorial, 1997)

CEPAL Cohesi&oac= ute;n Social. Inclusión y sentido de pertenencia en América Latina  = y el Caribe 
            (Santi= ago, CEPAL –Agencia Española de Cooperación  Internacional – Secretaría  
            General Iberoamericana, 2007).

Superar la pobreza mediante la inclusión social= (Santiago, CEPAL, febrero 20= 08)

Constitución Política del Perú, 1= 993

Comisión de la Verdad y Reconciliación <= em>Informe Final Tomo IX. Cuarta Par= te, Recomendaciones
de la CVR hacia la Reconciliación (Lima, 2003).
<= /p>

López, S. Ciudadanos reales e imaginarios. Concepciones, desarrollo= y mapas de ciudadanía en
      = ;        el Perú. (Lima, Instituto de Diálogo y Propuest= as, Lima, Perú, 1997)
 
            &= nbsp; “Perú: mapas de una ciudadanía inconclusa” en <= em>Páginas 143 (febrero 1997)= 22-34

“Condiciones para la ciudadanía plena. Democracia y  papel del Estado”,  en C. Tovar (ed.) La Reconciliación en el Perú. Condiciones y Desafíos (Lima, IBC-CEP, 2007).

Mars= hall, Th.Citizenship and Social Class and Other Essays (Cambridge, Cambridge U. Press, 1950).

PNUD La democrac= ia en América Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos
(Santiago PNUD, 2004).
           
Saffon, M.P. El d= erecho a la comunicación: un derecho emergente (Bogotá, 2007)
 http://www.c3fes.net/docs/der= echocomunicacion.pdf

Sen, A. “Las distintas caras de la pobreza”= ; en El País, n. 1580= , 30 agosto 2000.

Desarrollo y Libertad (Madrid, Planeta, 2000)

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MES A MES<= /o:p>


POBREZA

1.- Y sigue el debate sobre = si disminuye o no la pobreza

= El debate habido el mes pasado (y reseñado en nuestro boletí= ;n n. 3 sobre Cohesión Social) pasó por alto un dato que también consigna el informe del INEI, y es que la desigualdad ha aumentado.  Efectivamente, el gini de ingresos pasa de 0.= 491 en 2004 a 0.507 en 2007. Recordemos que lo que el gini<= /span> mide es la diferencia entre el que más tiene y el que menos tiene.= Las sociedades son más igualitarias cuando se acercan a 0 y menos igualitarias cuando se acercan a 1.

= Encuesta Nacional en centros urbanos del Instituto de Opinión de la Pontificia Universidad Católica del Perú da a conocer que sólo el 9% de los encuestados piensan que las cifras de reducción de la pobreza dadas a conocer por el gobierno el mes anterior (de 44.5 a 39.3%) reflejan la realidad.  En cambio, un 54% piensa que no.

2.- El aumento de precios (la inflació= n) afecta más a los pobres
 
          La inflación anualizada se encuentra en 5.55% pero la variación anual de los precios de los alimentos es de 9.82%, lo que está golpeando fuertemente a los pobres, según el Banco Interamericano de Desarro= llo, (BID) dado que este sector dedica el 60% de sus ingresos a la adquisición de alimentos. El impacto es mayor en las regiones del interior, por ejemplo en Moquegua el aumento ha sido de 21.8% y en Arequi= pa 18.8%.

El BID, en su Informe Preliminar Impac= to del incremento de los precios de los alimentos en América Latina y El Caribe: La experiencia de los países andinos sostiene = que hay un grave riesgo de que 1.1 millones de peruanos retornen a la pobreza= en un año si se mantiene la actual inflación de alimentos, “echando por la borda el esfuerzo del gobierno por reducir este flagelo”. El gerente de Estudios Económicos de Apoyo Consultoría, Hugo Santamaría coincide con esta afirmación, y señala que la tasa de pobreza aumentarí= ;a 4 puntos porcentuales.  En igual sentido se han pronunciado los economistas Kurt Burneo y César Peñaranda.  Este último agregó que los má= ;s perjudicados por el alza de precios “serán quienes tengan un ingreso fijo como los jubilados que tienen una pensión mensualR= 21;

Por su parte, Eduardo Zegarra luego de sostener q= ue los pobres destinan el 70% de su gasto mensual a alimentos, critica la forma = como se mide la inflación, por no reflejar la realidad nacional: “= ;el INEI no toma cifras de precios en zonas rurales y el índice de Pre= cio al Consumidor (IPC) se concentra en mediciones en Lima Metropolitana (…) no podemos presentar la inflación de Lima como la inflación del país”. Y nosotros agregamos: sobre todo= si tomamos en cuenta que los ingresos promedio son menores en el interior del país que en Lima.

Humberto Campodónico, economista que tiene una columna en La República, nos dice que “El Perú es uno= de los pocos países importadores netos de alimentos de América Latina en una situación internacional de fuerte alza de precios= 221; lo que hace que dicha alza impacte fuerte en los consumidores. Para él, “el problema de fondo es que el Perú no tiene una política de soberanía alimentaria (…) Por eso hay que dar un giro de 180 grados en política agraria para lograr la soberanía alimentaria<= /span>, dando lugar a la concertación entre productores y consumidores, con apoyo del Estado. Debe apoyarse la producción nacional de alimento= s, lo que implica asistencia al agricultor, una activa política de reducción de sus costos y el combate a los oligopolios especuladores”. Y añade: “El problema es que a la lógica de mercado no le interesa la soberanía alimentaria sino el uso de la tierra con fines comerciales, por ejemplo, para exportar más productos “gourmet” a EE.UU., aprovechando = el TLC.”.

Por todo ello, han surgido diversas voces que responsabilizan al actual Minis= tro de Agricultura, Ismael Benavides Ferreyros (ex presidente de la Asociación de la Banca) de no hacer nada para pal= iar este problema.

3.- Desnutrición (o déficit calórico)

Cifras de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) nos comunican que Huancavelica= es la región que concentra la mayor población desnutrida del país (66.1% para el 2007), muy por encima del promedio nacional qu= e es 28.5%.   Le siguen Pasco (54.6%), <= span class=3DSpellE>Huánuco (45%), Ayacucho (41.8%), Loreto (41.= 7%), y Puno (40.2%).

4.- Pobreza y dispersi&oacut= e;n territorial

El Presidente Alan García comienza a señalar que para alcanzar= el objetivo de dotar de servicios básicos a las poblaciones remotas q= ue viven en la pobreza se requiere un re-ordenamiento territorial, pues el problema de fondo es la existencia de miles de centros poblados (60 mil según el Presidente), con poquísimos habitantes, y que deberían concentrarse en los distritos menores, donde tendrá= ;n servicios.
 
         Javier Iguiñiz reflexiona sobre esta propuesta presidencial para el caso de la atención de salud y señala que “corremos el riesgo de tener una mirada territorial que ponga a los costos unitarios de los servicios {la eficiencia} a cada paciente por delante de sus necesidades,= de sus derechos humanos” {lo que vendría a ser la eficacia}.

Por ello propone instaurar una red de promotores de salud que atiendan a los centros poblados rurales, que según el Censo del 2007 son “95,868 y albergan al 24.1% de la población del país, unos 6`800,000 personas”.  Iguiñiz= calcula que se les pagaría 200 soles mensuales y costaría u= nos 230 millones de soles al año.<= /span>

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DISCRIMINACI&O= acute;N

1.- Avanza el ordenamiento l= egal para superarlo

Siguiendo el ejemplo pionero de la Municipalidad de Abancay, diversos municipios del país aprobaron normas para sancionar (con la revocatoria de la licencia de funcionamiento) a los locales públicos que discriminen= a los consumidores. Entre ellos tenemos a la Municipalidad de Chiclayo (Lambayeque), la Municipalidad de Huancayo (Junín)  la Municipalidad Distrital de San Juan Bautista (Ayacucho), la Municipalidad de Sullana (Piura) y la Municipalidad de Huamanga (Ayacucho).  En el caso de esta última, la Asociaci&= oacute;n Pro Derechos Humanos (APRODEH) señala que es la “Ordenanza Municipal más completa contra la discriminación en el Perú”.

En varios de los casos mencionados las ordenanzas también prohí= ;ben discriminar a los indocumentados (que sabemos son muchos en nuestro país), así como que los funcionarios municipales empleen fr= ases discriminatorias contra la población.

2.- También el reconocimiento de que somos una sociedad multilingüe<= o:p>

Otro avance importante es la decisión tomada por la región de Ayacucho, siguiendo el ejemplo sentado el mes pasado por Cusco, de oficializar el quechua en su jurisdicción, requiriendo que los funcionarios públicos lo aprendan.  Ayacucho también ha oficializado el asháninka, siendo la primera región que lo hace con un idioma amazónic= o. Ello permitirá que la población pueda ser atendida en las instancias oficiales en su propio idioma.

3.- Así como la producción de material e iniciativas de sensibilización<= o:p>

Para ayudar a disminuir las experiencias discriminatorias que se producen en l= as instituciones estatales, APRODEH ha elaborado un Manual para prevenir la Discriminación en la Administración Pública.

4.- Y también los eve= ntos públicos que buscan combatirla

Y por su parte la Municipalidad de Abancay organizó la competencia <= em>"Buscando la Verdad, Encontrando la Igua= ldad.  Mediante una original búsqueda del tesoro, los jóvenes busc= aron pistas  con preguntas (en castellano algunas, en quechua otras) relacionadas a la violencia política vivida y a las normas contra = el racismo dadas recientemente por la Municipalidad. Con ello se busca sensibilizar sobre algo que muchos abanquinos perciben casi como natural.

Por otro lado, el 14 de junio  = ;La Mesa contra el Racismo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos realizó una protesta contra la tienda Designers por manifestar su disgusto porque los integrantes del Grupo 5 usaron los ternos que esa tienda vende en un reportaje para= la revista Cosas. Según Designers su público objetivo no es el representado por el Grupo 5<= /em>. El operativo se llamó  = Racismo, Te Vas, Te Vas?<= /p>

5.- Pero lamentablemente sub= sisten comportamientos discriminatorios a nivel de las autoridades y de la población<= span style=3D'font-family:Arial'>

Sin embargo, no todo ha sido avances en este tema, pues también asisti= mos a un vergonzoso acto de discriminación en Lar= comar (Lima). Cuatro jóvenes ciclistas de San Juan de Lurigancho asistieron a un evento en dicho centro comercial. Efectivos del serenazgo miraflorino a= l verlos con MP-4 y cámaras digitales, dedujeron que por su aspecto físico no las podían haber comprado sino que las habí= ;an robado y los detuvieron. Los jóvenes fueron presentados en confere= ncia de prensa, con la presencia del alcalde de Miraflore= s, Manuel Masías, como la banda de los “Malditos de Larcomar”.  Los jóvenes pasaron s= iete días en prisión, soportando diversos maltratos,  y sólo fueron liberados por la presión pública que conocía de su labor deportiva. El alcalde Masías se neg&oac= ute; a ofrecer disculpas públicas durante varios semanas, hasta que tar= díamente tuvo que hacerlo.

Este lamentable episodio de discriminación racial no sólo indignó a muchos, sino que los ha dejado seriamente preocupados, p= ues se preguntan ¿cuántas personas pasarán por lo mismo? ¿Y no tienen la suerte de ser públicamente conocidos? Es urgente re-educar a las fuerzas policiales y al sere= nazgo al respecto.  Pero no basta re-educar, hay también que sancio= nar ejemplarmente este tipo de comportamiento.  Recordemos que el Código Penal es claro al respecto, pero su falta de aplicaci&oacut= e;n consagra la impunidad en estos casos.

Por otro lado, una encuesta de CPI, llevada a cabo entre el 26 y 30 de junio  en Lima, nos informa que el 74.6% cree que un provinciano "cholo" no goza de los mismos privilegios que un limeño "blanco”. En lo que se refiere a la justicia, el 74.7% cree que esta no es igual en ambos sectores. Sobre la labor con que asocia la clase social más alta de Lima a un provinciano "cholo", el 57.= 2% lo relaciona como "empleado doméstico".

6.-  Y una gran insensibilidad por parte del Congreso

Efectivamente, la Comisión Permanente aprobó el 2 de julio una ley que modifica la legislación sobre violencia familiar, una de las formas más frecuentes en que se expresa la discriminación de género.

Ello ha motivado la protesta de diversas instituciones como Flora Tristán, Manuela= Ramos, Inppares, y otros que sostienen que dicha norma “contiene un gran retroceso en la defensa de los derechos fundament= ales de las mujeres, porque faculta a la Policía Nacional del Per&uacut= e; a conciliar en violencia familiar” lo que no procede no solo porque no toma en cuenta convenios internacionales firmados por el Perú “pues en las violaciones a los derechos humanos de las personas cualquier negociación está prohibida”, sino también porque “el requisito básico de una conciliaci= ón es la igualdad” y esto no se da en casos de violencia familiar.

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DERECHOS

1.- Se presenta Informe anua= l del estado de los derechos en el país

Se presentó el informe anual 2007 de la Coordinadora Nacional de Dere= chos Humanos (CNDDHH), donde se critican diversos decretos dados por el gobier= no por atentar contra los derechos ciudadanos. Entre ellos tenemos: el Decre= to Supremo  060-PCM-2007 y el DL 982, que declara la inimputabilidad tanto de las Fuerzas Armadas, como de la Policía Nacional en el us= o de sus armas cuando controlen la protesta social; el que inhabilita a las autoridades que hagan huelga, el DL 989, que ha extendido la detenci&oacu= te;n preliminar de 24 horas  a siete días para delitos como el blo= queo de carreteras, etc.
        
         El Informe también  señala que desde que Alva Castro= se hizo cargo del Ministerio del Interior se han incrementado las detenciones arbitrarias y abusos policiales.  La CNDDHH recuerda, basada en dato= s de la Defensoría del Pueblo, que la mayor parte de conflictos sociale= s se producen en zonas rurales en extrema pobreza que se sienten abandonadas y marginadas históricamente por el Estado.

2.- Nuevos Decretos Legislativos atentan cont= ra derechos adquiridos=

Al amparo de las atribuciones dadas por el Congreso al Ejecutivo para adecua= r la legislación peruana al Tratado de Libre Comercio con los EE.UU. el gobierno ha promulgado 102 decretos. Algu= nos de ellos han sido cuestionados por:

= recortar derechos laborales. Como el D.L. 180= 6, llamado también “Ley Mype”= , que, entre otros, amplía el concepto de pequeña empresa (de 50 a= 100 trabajadores) lo que permite reducir derechos laborales (por ejemplo, las vacaciones pasan de 30 a 15 días).  Expertos en el tema han señalado que dicho decreto puede dar origen a despidos de los trabajadores antiguos.

= otros por atentar contra derechos adquiridos d= e las comunidades campesinas y nativas.  Como por ejemplo el D.L. 1064, que establece que ya no se necesita un a= cuerdo previo entre las empresas mineras y las comunidades campesinas  sino= que será el estado el que fijará el justiprecio (el pago) por l= as tierras de éstas.

Y áquel (D.L= . 1015) que reduce el número de votos requerido para vender las tierras comunales de dos tercios a la mitad más uno de los comuneros. Por = ello la  Defensoría del Pueblo y 32 congresistas han presentado se= ndas demandas de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional. Se señala que el D.L. 1015  viola el=   art. 6 del convenio 169 de la Organizaci&oacu= te;n Internacional del Trabajo (OIT) que establece que “cualquier medida= que afecte directa o indirectamente a una comunidad campesina debe tener la autorización de esta”. Y también viola nuestra Constitución, que en sus art. 88 y 89 señala la obligación estatal de respetar la autonomí= a, identidad y bienes de las comunidades campesinas y nativas.

Y el D.L. 1089 sobre formalización de pr= edios rurales que da superpoderes a la Comisión Formalización de = la Propiedad Informal (COFOPRI),  buscando acelerar la venta de las tie= rras de comunidades campesinas y nativas posibilitadas por los decretos legislativos 1064, 1015 y 1090, 2133 y 840 (estas tres últimas par= a el caso de la Amazonía).

= otros por atentar contra el derecho a contar c= on un medio ambiente sano. Por ejemplo, aquel que abre la puerta al ingreso de semillas transgénicas, sin mayor contr= ol, en nuestro país.

= y por poner en peligro el derecho a la salud, = como es el caso del D.L. 1072. Pedro Francke señala que dicho decreto establece que los “datos de prueba” (información científica que demuestra que un nuevo producto sana y no enferma) tendrán un periodo de protección de “normalmente cinco años”. Es deci= r el decreto dado no pone topes máximos, lo que favorece a las transnacionales de la industria de los medicamentos y va en contra de los enfermos, pues encarece el costo de los medicamentos.

3.- Para superar la desconfi= anza existente hay que respetar derechos

C. I. Degregorí, comentando la desconfian= za que prima en nuestra sociedad nos dice que “Superaremos la desconfianza cuando todos nos reconozcamos como iguales y no discriminemos entre ricos= y pobres, electorado y electorados, urbanos y rurales, indígenas y no indígenas. Eso requiere políticas sostenidas de reconocimie= nto, gestos simbólicos y acciones concretas en una batalla que debe involucrar al sistema educativo, a los medios de comunicación, a l= os defensores de Derechos Humanos, para aprender a respetarnos como ciudadan= os con derechos y con intereses que a veces no coinciden con los empresarial= es, que el gobierno privilegia. Tal vez por eso esta dimensión de reconocimiento y ciudadanía no aparece en su agenda”.

 

Fuentes consultadas

Ardito W., Reflexiones Peruanas

Desco, Resumen Semanal

Degregori, C.I. “Desconfianza” en Per&u= acute; 21, 22 de julio del 2008

Campodónico “Soberanía alimentaria para luchar contra la inflación&= #8221; en La República” 19 de julio del 2008.

Iguiñiz= , J. “Centros poblados, acondicionamiento del territorio y política de salud” en La
República, 13 de= julio del 2008

Instituto Bartolome Las Ca= sas, Noticias IS

Zegarra, E. “No se puede pres= entar inflación de Lima como si fuera del país” en La República 20 de julio del 2008


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DOCUMENTOS

PNUD Informe s= obre Desarrollo Humano 2000
Derechos Humanos y Desarrollo H= umano
(extractos)

1.- Integr= alidad

= Debido a que se complementan, la lucha por alcanzar los derechos económicos y sociales no debe separarse de la lucha por lograr los derechos civiles y políticos.  Y es necesario luchar por ambos simultáneamente (PNUD 2000 p.73).

= Los derechos civiles y políticos –de participación, asociación, libertad de expresión y de información- amplían el espacio político, facultan a los pobres para reivindicar sus derechos económicos y sociales a alimentos, vivien= da, educación, atención de salud, un trabajo digno y seguridad social es esencial para facultar a los pobres con el objeto de que logren salir de la pobreza por sí mismos (PNUD 2000 p75, 86 y 88).

2.- Seis principales instrument= os de derechos humanos

2.1 Libertad de la discrimin= ación, en pro de la igualdad

= Tal vez la debilidad más persistente de las democracias mayoritarias s= ea la discriminación contra las minorías y el aumento de las desigualdades horizontales (…) El talón de Aquiles de las democracias mayoritarias es la exclusión y marginación de l= as minorías. El grado y alcance de la discriminación difieren = (PNUD 2000 p.59).

= La liberalización política ha comenzado a invertir la discriminación jurídica oficial contra los pueblos indígenas, aunque en algunos países latinoamericanos esos progresos han estado acompañados de una creciente desigualdad económica y marginación social (PNUD 2000  p.62).

2.2 Libertad de la necesidad= , para contar con un nivel decente de vida

“La pobreza de las masas, particularmente cuando se combina con la desigualda= d vertical u horizontal creciente, con frecuencia conduce a la inestabilidad social (...) es poco probable que el progreso en materia de derechos humanos res= ulte sostenible sin un desarrollo equilibrado de los derechos económico= s y políticos” (PNUD 2000<= /span> p.61).

2.3 La libertad para desarrolla= r y hacer realidad la potencialidad de cada ser humano.

= Para garantizar los derechos las sociedades necesitan contar con normas, instituciones, un marco jurídico y un entorno económico propicio (PNUD 2000 p. = 80).

= Es necesario garantizar los derechos mediante normas sociales, institucio= nes, leyes y un entorno económico propicio (PNUD 2000 p. 101).

2.4 Libertad del temor, sin amenazas contra la seguridad personal.

Hay temor e inseguridad en las calles, que se sienten en todo el mundo desde Bogotá hasta Nairobi, desde Moscú hasta Manila.  Las políticas económicas y sociales que aumentan la desigualdad, particularmente en el contexto del estancamiento económico y el desempleo, suelen conducir al delito y a  ejercer presión sob= re el sistema judicial” (PNUD 20= 00 p.86)

2.5 Libertad de la injustici= a (imperio de la ley)

En muchos países los encargados de administrar justicia son violadore= s de la ley, no sus defensores.  La policía es vista con hostilidad por su actitud despiadada, su participación en el negocio de las drogas, su maltrato a los reclusos y por no proporcionar protecció= n a las personas que más lo necesitan (PNUD 2000 p. 38)