MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01C8F8B4.E973A0D0" This document is a Web archive file. If you are seeing this message, this means your browser or editor doesn't support Web archive files. For more information on the Web archive format, go to http://officeupdate.microsoft.com/office/webarchive.htm ------=_NextPart_01C8F8B4.E973A0D0 Content-Location: file:///C:/9E8BB1F3/boletin3.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
|
Bo=
letín
virtual bimestral sobre la lucha por el reconocimiento pleno de los derec=
hos de
todos los peruanos y peruanas, y contra la pobreza, así como sobre=
las
acciones relativas a estos temas |
|||||
|
EL TEMA : Nuestros Derechos=
b>
|
|||||
|
<=
span
style=3D'font-size:16.0pt;font-family:Arial;color:#FF6600'>MES A ME=
S
|
|||||
|
|
|||||
|
|||||
|
|
|
=
PRESENTACIÓN <=
br>
Los
derechos socio-económicos, vinculados por muchos a la igualdad, al
derecho a participar de la riqueza y bienestar de la sociedad a la que se
pertenece, obtuvieron carta de ciudadanía en el siglo XX. Muchos
sostienen que estos derechos (que algunos llaman de segunda
generación) surgen como consecuencia de las revoluciones obreras de
los siglos XIX y XX y de las distintas teorías socialistas. A
diferencia de los anteriores, estos más bien exigían que se
garantizara el acceso de todos a los bienes sociales básicos. En
ambos casos se han desarrollado tanto políticas como instituciones=
de
diferentes tipos para que el Estado concrete esos derechos, lo que supone
cambios en el Estado. Sin
embargo, en nuestro país<=
/span>,
el camino fue un tanto diferente. La demanda por los derechos sociales (h=
oy
llamados socio económicos) como el acce=
so a
la tierra, educación, salud, vivienda y empleo entrará con
más fuerza a fines de la década del 50 e inicios de la del =
60
del siglo XX. Y el avance en derechos civiles y políticos
estará muy vinculado a ello; es decir, fue en el proceso de lucha =
por
derechos sociales que los llamados sectores populares, con el apoyo de
partidos como el APRA y de las diversas vertientes de la izquierda, se af=
irmaron
como sujetos y lograron el reconocimiento de sus derechos civiles y
políticos. Ello posibilitó la democratización social=
y
política de nuestro país. 2. Una antigua discusión=
, que hoy nos parece
comienza a zanjarse en el contexto globalizado, tiene que ver con los tip=
os
de derechos que un estado debe garantizar a sus ciudadanos. En el
enfrentamiento histórico que se dio entre el capitalismo y el
socialismo éste fue uno de los temas centrales. Para la perspectiva del capitalismo, muy marcado por una visión anglosajo= na del mundo (es decir, de los que tienen como lengua materna el inglés),= el estado debía garantizar, sobre todo, los derechos civiles y políticos; pues a su entender, eran los que garantizaban la libert= ad, bien más preciado en un ordenamiento social. Los económicos y sociales, más que derechos, eran (y siguen sie= ndo) considerados como mercancías que dependían del esfuerzo y mérito personal. Por lo tanto, no era el estado, sino el mer= cado el llamado a proveerlos.<= o:p> Esta
perspectiva dividía al mundo entre pueblos atrasados y pueblos
desarrollados, por lo que fue poco sensible a la temática de los
derechos culturales (y la consiguiente valoración de las diversas
culturas), ya que su propuesta era más bien integrar a los pueblos
atrasados a la “civilización occidental y cristiana”. =
Ello
se debe a que en el proceso histórico de desarrollo del capitalism=
o ocurrió
la construcción de los estados nacionales que tendió a valo=
rar
la unidad sobre la diversidad, que se veía como un estorbo o amena=
za a
la consolidación de dichos estados nacionales. La
perspectiva socialista
(y su concreción histórica, los estados del llamado
“socialismo real”) subrayó el acceso de todos a =
la
educación, la salud, el empleo, objetivo fundamental, según=
su
mirada, del ordenamiento social, contribuyendo así al reclamo
por los derechos económicos y sociales. Pero por otro lado,
suprimió los derechos civiles y políticos; esta es la
crítica mayor que se puede hacer a esta perspectiva y fue lo que a=
la
postre le dio la estocada final al llamado socialismo real. Sin
embargo, una consecuencia del fin de la guerra fría ha sido que las
multinacionales han hecho estallar ese pacto social, implantándose
políticas neoliberales. Castells nos dice que “el vaciamiento
del contrato social entre el capital, los sindicatos y el estado manda a =
todo
el mundo a casa para luchar por sus intereses individuales, contando
exclusivamente con sus fuerzas propias” (T. II, p. 342). Sin
embargo, continúa la pugna política para mantener la idea de
pacto o consenso basada en la tradición de la social democracia
europea como una manera de hacer política válida a nivel
nacional y global y justamente contraria a la de la imposició=
;n
de las leyes del mercado. 3. Hoy, en el mundo globalizado hay una tendencia a hablar de la integralidad de los derechos humanos, es dec=
ir que
están estrechamente ligados y son indivisibles; por ello los estad=
os
deben garantizar todos los tipos de derechos: civiles, políticos,
económicos, sociales, culturales, y medio ambientales. También se sostiene que no son intercambiables, es
decir, que en aras de garantizar un tipo de ellos, no es lícito
suprimir algún otro. La Comisión para América Latina=
y
el Caribe de Naciones Unidas –CEPAL- opina que “los derechos
humanos son interdependientes e indivisibles: la satisfacción de l=
os
derechos sociales es indispensable para la existencia de derechos civiles=
y
políticos, cuyo ejercicio requiere, al menos, la satisfacció=
;n
de las necesidades humanas básicas. A la inversa, los derechos civ=
iles
y políticos son indispensables para controlar el cumplimiento de l=
as
obligaciones que emanan de los derechos sociales: sin su respeto, el Esta=
do
se apropiaría de la discusión sobre las necesidades
insatisfechas de grupos sociales, acallaría toda crítica y
eliminaría toda posibilidad de cambio por parte de la
ciudadanía” (Cohesión, p. 142-143). Así
mismo se afirma su universalidad, es decir, que los diversos tipos=
de
derechos que se reseñan a continuación son válidos p=
ara
todos los individuos en todas las circunstancias, independientemente del
lugar geográfico dónde vive, de la religión que prof=
ese,
o de su condición ética o moral. El hecho de cometer un del=
ito
no despoja a una persona de sus derechos básicos. El
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) formula esta
síntesis como “ciudadanía integral” y nos dice =
que
“Hablar de ciudadanía integral es considerar que el ciudadan=
o de
hoy debe acceder armoniosamente a sus derechos cívicos, sociales,
económicos y culturales; y que todos ellos conforman un conjunto
indivisible y articulado” (p.24). Como afirma Cáceres “La existenc=
ia de
un tejido de instituciones y derechos positivados
que garanticen socialmente la existencia humana, lo que hoy se suele llam=
ar
“seguridad humana” –económica, alimentaria,
ambiental, personal, comunitaria, política- no tiene porque
contraponerse al ejercicio de las libertades individuales. Por el contrar=
io,
es la base indispensable para el ejercicio de éstas” (p.7)
Derechos
políticos Se
refieren a la garantía de poder elegir y ser elegidos, participar =
en
diversos tipos de organizaciones sin ser molestado por ello y últi=
mamente
el derecho a la supervisión de nuestras autoridades, llamado
también de participación ciudadana. Derechos
económicos El
principal es el empleo. El PNUD dice que “el trabajo es un mecanismo
clave de inclusión social y del mismo ejercicio de la ciudadan&iac=
ute;a”
(p.26). Y Nuestra Constitución, en su artículo 22,
señala que "es un deber y un derecho. Es base de bienes=
tar
social y un medio de realización de la persona". Este derecho
incluye una retribución justa, jornada máxima de ocho horas=
, en
condiciones que no atenten contra nuestra salud, así como
también el derecho a la seguridad social, a la sindicalizaci&oacut=
e;n,
etc. Derechos
sociales Se
entiende como tales el acceso a la educación y a la salud, pues a
ambos se les considera componentes básicos de la ciudadanía
social. Asimismo, el derecho a no ser discriminado por raza, clase
social, religión, orientación sexual, etc. Algunos comienza=
n a
incluir aquí los derechos sexuales y reproductivos. Los derechos
sociales fueron definidos por Marshall como
"el derecho de compartir al máximo el patrimonio social =
y de
vivir la vida de una manera civilizada de acuerdo con los estándar=
es
prevalecientes en la sociedad". (op.cit)=
. A
los siguientes tipos de derechos (culturales, comunicación y
ecológicos) se les llama también derechos de tercera
generación. Derechos
culturales y a la comunicación Tienen
que ver con el respeto a la diversidad étnica, lingüís=
tica
y cultural, así como a la preservación del bagaje
cultural de cada colectividad; es el caso de la problemática de los
grupos indígenas, pero también se refiere al compartir
identidades y símbolos comunes en espacios públicos urbanos=
. La
problemática cultural emerge en la globalización como una
dimensión que conecta el pasado y presente de las sociedades=
y
que debiera contribuir a la formación y expresión de las
identidades de las personas y grupos dando cuenta de la diversidad median=
te
la construcción de símbolos. El respeto y fomento por el es=
tado
de la producción literaria, plástica, cinematográfic=
a,
artística etc. representa otro componente del ejercicio de los
derechos culturales. En
esa perspectiva, hoy se habla de un nuevo derecho emergente, el llamado
derecho a la comunicación, distinto al de libertad de expresi&oacu=
te;n
y de información. M. P. Saffon se&ntil=
de;ala
que “sólo si se garantiza equitativamente a todas las person=
as
el acceso a y la producción de ésta podrá propugnarse
valores democráticos tan importantes como la pluralidad de fuentes=
de
información y de visiones de mundo, el acceso equitativo a la
información y el conocimiento, la formación de una
opinión pública informada, el respeto a los derechos
fundamentales a la intimidad, la dignidad etc., el derecho a expresar la
cultura propia en la lengua propia, la participación en espacios d=
e diálogo,
en la construcción de consensos y en la toma de decisiones, entre
otros” (p. 15). Por
eso, ante las nuevas tecnologías de la información y
comunicación (NTIC), “es fundamental enfrentar adecuadamente=
el
problema de ausencia de representación de la pluralidad de visione=
s de
mundo y de formas de producción del conocimiento por parte de las
NTIC. En caso de que este problema sea ignorado, es muy posible que la nu=
eva
sociedad de la información conduzca a la homogenización de =
la
información y del conocimiento, a la exclusión de mú=
ltiples
y enriquecedoras visiones de mundo y a la extinción de conocimient=
os y
saberes de singular importancia” (p.9).=
Derechos
medio ambientales o ecológicos Buscan
que el desarrollo económico se dé en armonía con la
preservación del medio ambiente, tanto para los habitantes actuales
del planeta como para las generaciones venideras; por ello se habla de la
necesidad de un desarrollo sostenible o sustentable. Ellos incluyen, entre
otros, el derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación (d=
el aire,
agua, tierra, sonora, etc.), así como los derechos del consumidor =
y en
general aquellos que tienen que ver con la calidad de vida; implican que
todos asuman la responsabilidad en su implementación: estado, empr=
esa,
individuo y sociedad, pues su concreción requiere de la activa
participación de todos, y tienen una dimensión no só=
lo
nacional sino global. Los derechos son logros
históricos y por tanto pueden irse ampliando, tanto en sus conteni=
dos
(dado que están en relación con las necesidades humanas y e=
stas
evolucionan); como en las personas o grupos a los que se les reconocen. Es
así como las mujeres obtuvieron el derecho al voto, o como hoy en
día se habla del derecho a la comunicación, a un medio ambi=
ente
saludable y a la seguridad. Derechos que hoy nos parecen utópicos
seguramente serán incorporados en las generaciones siguientes A
pesar de que hay un creciente consenso mundial sobre la necesidad de que =
los
estados garanticen estos tipos de derechos, en nuestro país
encontramos que ello no es todavía una plena realidad. A
continuación presentamos algunas de las razones que explican esta
situación, sin pretender ordenarlas en orden de importancia: Primero,
existe una tradición patrimonalista de
administración del estado, es decir, donde los asuntos públ=
icos
se manejan como si fueran privados. Esto muestra la falta de autonom&iacu=
te;a
del sub sistema político del
económico y del cultural. De allí que el dominio
económico se transfiere a la esfera política. A eso se suman
las múltiples discriminaciones que condicionan nuestras relaciones
sociales (y que tratamos ampliamente en nuestro número uno) impide=
n a
muchas personas el acceso a los diversos tipos de derechos mencionados an=
teriormente.
S. López quién ha trabajado mucho el tema, nos dirá =
que
“no todos los peruanos gozamos del mismo nivel de ciudadanía=
y
que, por tanto, no tenemos los mismos derechos. Unos peruanos son m&aacut=
e;s
ciudadanos que otros. Los niveles de desigualdad son muy acentuados.
Ellos varían según la región geográfica, los
niveles de modernización y de democratización y los niveles=
de
pobreza” (Páginas, p. 31). Esto
fue claramente señalado por el Informe Final de la Comisión=
de
la Verdad y Reconciliación (CVR). Por ello propone como contenido
fundamental de la reconciliación nacional la construcción de
una ciudadanía plena para todos los peruanos y peruanas, y en su T=
omo
IX plantea “un conjunto de recomendaciones que buscan afianzar y
extender la presencia estatal, recogiendo y respetando la organizaci&oacu=
te;n
popular, las identidades locales y la diversidad cultural, y promoviendo =
la
participación ciudadana” (p.121). 2.-
La pobreza (tema de nuestro número 0 de prueba) hace
“invisible” a buena parte de la población peruana,
impidiendo que puedan tener los mecanismos adecuados para hacer que el es=
tado
asuma su responsabilidad en la provisión de los derechos mencionad=
os.
CEPAL dice que “ser pobre no es solo una condición
socioeconómica, sino una privación de ciudadanía, por
cuanto remite a la falta de titularidad de derechos sociales y de
participación en el desarrollo” (Cohesión p.23). El P=
NUD
coincide con esta mirada y nos dice que la pobreza y la desigualdad ̶=
0;no
permiten que los individuos se expresen como ciudadanos con plenos
derechos” (p.26). 3.-
La implementación de los derechos económicos y sociales
requiere que los gobiernos tengan la capacidad de recaudar impuestos
para financiarlos, lo que no se da suficientemente en el Perú=
; y
otros países de América Latina, trabando el acceso a lo que=
se
llama hoy “ciudadanía social”. El
PNUD coincide con esta mirada y nos dice que “La medida del desarro=
llo
de una democracia está dada, por lo tanto, por su capacidad de dar
vigencia a los derechos de los ciudadanos” (p.48). Por ello
“el desarrollo de la democracia en América Latina requiere
abordar decididamente los problemas que traban la vigencia y la
expansión de la ciudadanía social” (p.126). 4.-
A pesar de que nos encontramos en un marco democrático quienes dir=
igen
la economía del país no asumen como perspectiva de gobierno=
la integralidad de los derechos y más bien pien=
san
que la tarea fundamental del gobierno es dar garantías a la
inversión y a la propiedad, supeditando todos los otros derechos a
estos dos. Por ello privilegian un tipo de crecimiento económico
basado en la extracción de recursos naturales y son hostiles frent=
e a
cualquier pedido de cuidado del medio ambiente. 5.-
Todavía en amplios sectores de la población hay poco
conocimiento de sus derechos y también de las instituciones u
organizaciones ante las cuales se puede exigir su respeto. Dice Sinesio López que hay un sector de la
población no organizado que se mantiene inactivo mientras el sector
organizado tiende a participar y exigir sus derechos. Además, como CEPAL señala, hoy
“La falta de confianza social y especialmente de sentido de solidar=
idad
desincentiva la acción colectiva y la participación ciudada=
na.
Ambas carencias se expresan en un escaso interés por los asuntos
públicos y en una baja valoración de la democracia como sis=
tema
de representación de los intereses colectivos, así como de =
las
organizaciones que pueden establecer el nexo entre esos intereses y los d=
e la
sociedad en su conjunto” (Cohesión Síntesis p. 7, y T=
exto
completo p.90).
●  =
;
Fortalecer la democracia. El premio=
Nobel A. Sen dice que: “Hay, por ejemplo, con=
siderables
pruebas de que la democracia, así como los derechos polític=
os y
civiles, puede ayudar a generar seguridad económica, dando voz a
quienes sufren de carencias y a los vulnerables (...) Las privaciones
políticas pueden aumentar la miseria económica”. Y el
PNUD afirma que “sólo con más y mejor democracia las
sociedades latinoamericanas podrán ser más igualitarias y
desarrolladas. La razón es que sólo en democracia quienes
carecen de niveles mínimos de bienestar y sufren las injusticias d=
e la
desigualdad pueden reclamar, movilizarse y elegir en defensa de sus
derechos” (p.38). Consolidar
nuestra precaria democracia es una tarea estratégica si queremos
asegurar la plena vigencia de nuestros derechos. Pero nos parece pertinen=
te
recordar que democracia no es sólo método de gobierno, sino
también una cultura
democrática que implica buen trato, pluralismo de idea=
s y
formas de expresión, en la sociedad y entre estado y sociedad.&nbs=
p;
Esto es algo que debe expresarse en nuestra diarias relaciones sociales: =
familia,
trabajo, organización popular, relaciones que tienen que estar
marcadas por el respeto a la diferencia. La gran consigna democrát=
ica
debe ser “somos diferentes, pero iguales en derechos y
responsabilidades”. ●
Reformar el Estado,
tarea ya planteada para nuestro país por la CVR y para la
región latinoamericana y caribeña por el PNUD, quién
señala que “en América Latina existe una crisis de También
es indispensable la identificación ciudadana con el Estado; si no
existe, la reforma es solo algo técnico y no hay modo de superar la
brecha entre el estado y la sociedad. Para ello el estado debe ser capaz =
de
cumplir su rol respecto de la población, como vimos más arr=
iba.
En esa lógica hay dos puntos clave: la redistribución del p=
oder
del Estado (descentralización) y el control social del Estado desd=
e la
sociedad (fomentar los espacios de opinión y deliberaci&oacu=
te;n
entre Estado y sociedad a todo nivel). ●
Dado que la base del incumplimiento de muchos derechos (sociales,
económicos, culturales, ambientales), tiene que ver con la primac&=
iacute;a
de un modelo de sociedad neoliberal y un sentido común que la
sustenta, es urgente mostrar que hay otras formas de organizarnos
socialmente, más respetuosas no solo del medio ambiente y la
pluralidad cultural sino también de los derechos socio
–económicos de la población. Se necesita desarrollar
experiencias que muestren el valor de relaciones sociales basadas en el
respeto a los derechos y a las personas. Esto es urgente y clave para log=
rar
una ciudadanía plena, pues como dice el PNUD “la econom&iacu=
te;a
es clave porque de ella depende el despliegue de la ciudadanía
social” (p.28), ya que nadie “puede disfrutar completamente <=
em>ningún derecho que supuest=
amente
posee si carece de los elementos esenciales para una vida razonablemente
saludable y activa” (p.65). Una
propuesta de desarrollo social=
span>
(o desarrollo humano sostenible<=
/span>
como lo llaman otros), tiene una preocupación por el bienestar de =
las
personas tomadas en su integralidad; por lo t=
anto,
está relacionada con la satisfacción de las necesidades de
consumo, pero también con el reconocimiento y acceso a derechos
básicos (trabajo, educación, salud) seguridad física,
afectiva y psicológica, cuidado del medio ambiente y vigencia de la
democracia. En palabras de Amartya Sen
“desarrollo humano es el proceso de expansión de las liberta=
des
reales que goza un pueblo” (D=
esarrollo...
p.13). La
propuesta de desarrollo social reconoce el rol del mercado en la eficiente
asignación de ciertos recursos, pero señala que hay otros en
los que el rol del Estado es imprescindible, si se quiere alcanzar la
justicia social. Los países que salieron adelante (progresaron, se
desarrollaron, como los de la Unión Europea) lo hicieron porque
lograron un mejor balance entre Estado y Mercado. ●
Por otra parte, el avance en la afirmación de los derechos
reproductivos pasa por tomar conciencia de las perniciosas consecuencias =
del machismo institucionalizado en
nuestra sociedad: familia, escuela, medios de comunicación,
instituciones estatales y eclesiales, etc. Esto es clave pues CEPAL sosti=
ene
que “La maternidad adolescente, sobre todo si las madres no ejercen
plenamente los derechos reproductivos, constituye una condena a la
exclusión y a la pobreza” (Superar ...=
span>
p.29). ●
Es importante trabajar en la dif=
usión
de los diversos tipos de derecho=
s
que hoy el mundo globalizado acepta que es responsabilidad de todo estado
garantizar a sus ciudadanos, sin distinción alguna. Si la gente los
conoce, y conoce las leyes que amparan esos derechos, así como las
instituciones que luchan por su reconocimiento, irá tomando concie=
ncia
de ellos y tendrá las herramientas necesarias para avanzar en el
camino hacia una ciudadanía plena. Pero
también es importante difundir la idea de que no hay derecho sin
responsabilidad. Y ello implica que un ciudadano también tiene deberes, como por ejemplo, re=
spetar
la propiedad pública (que en realidad es de todos, pues ha sido
construida con nuestros impuestos) y privada, pagar impuestos, etc. Toda
persona tiene con su comunidad y con su país el deber de contribui=
r a
promover y construir una convivencia social democrática dond=
e se
respeta los derechos de todas las personas. ●
Desarrollar una capacidad organi=
zativa
es también vital. A través de nuestra historia es claro que=
los
derechos que la población ha ido ganando han sido fruto de su
capacidad de organización social y política. Sabemos =
que
también la organización ha sido un factor de desarrollo de
capacidades, afirmación y crecimiento personal, pues permite que l=
a
gente pase de percibirse como objeto de favores estatales a asumirse como
sujeto de derechos. Junto al Estado y al sector privado, es neces=
aria
la existencia de organizaciones sólidas de la sociedad civil, como=
las
iglesias, los gremios profesionales, los sindicatos, organizaciones
culturales, sociales, Organismos no Gubernamentales (ONGs.),
redes, espacios de concertación social etc. que hagan sentir su vo=
z y
su fuerza y hagan que sus intereses sean tomados en cuenta. Fuentes consultadas Cáceres, E. “La Inte=
gralidad
e Interdependencia de los Derechos Humanos” (Mimeo,
Aprodeh, sin fecha) Castells, M. La =
Era de
la Información, Economía, Sociedad y Cultura
(Madrid, Alianza Editorial, 1997) CEPAL Cohesi&oac=
ute;n Social.
Inclusión y sentido de pertenencia en América Latina =
y el
Caribe Superar la pobreza mediante la inclusión social=
(Santiago, CEPAL, febrero 20=
08) Constitución Política del Perú, 1=
993 Comisión de la Verdad y Reconciliación <=
em>Informe Final Tomo IX. Cuarta Par=
te,
Recomendaciones López, S. Ciudadanos
reales e imaginarios. Concepciones, desarrollo=
y
mapas de ciudadanía en “Condiciones para la ciudadanía plena.
Democracia y papel del Estado”, en C. Tovar (ed.) La
Reconciliación en el Perú. Condiciones y Desafíos =
span>(Lima,
IBC-CEP, 2007). Mars=
hall, Th.Citizenship and Social Class and Other Essays
(Cambridge, Cambridge U. Press, 1950). PNUD La democrac=
ia en
América Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos
Sen, A. “Las distintas caras de la pobreza”=
; en
El País, n. 1580=
, 30
agosto 2000. Desarrollo y Libertad (Madrid,
Planeta, 2000)
|
|