“Hacia un mismo fin”
nov 2011
La movida ecologista en los últimos años va teniendo más pegada que antes y hoy en día es un tema de consideración para muchos gobiernos y medios de comunicación. La población en general supone un temor al deterioro del ambiente y sus repercusiones y sin embargo aún se observa que esta preocupación e interés no es acorde a las acciones diarias que realizamos pues como escuche mencionar una vez a la directora del jardín Barcia Boniffatti (donde realizamos el voluntariado) no se trata de cuidar el “medio” ambiente, se trata de cuidar el ambiente en su totalidad y eso no será posible si nuestras acciones diarias no contribuyen a eso.
El jardín Barcia Boniffatti brinda a sus pequeños estudiantes una educación basada en el respeto al ambiente, la productividad sin contaminación y el arte como forma de expresión mediante talleres que involucra tanto alumnos como a la comunidad. El problema básico es que los niños no ponen en práctica lo aprendido en el jardín entre otros motivos porque los padres de familia no están involucrados con la misión del jardín, todavía no asumen la importancia del cuidado ambiental y desconocen cómo sus acciones en casa pueden repercutir en lo aprendido por sus niños en el jardín.
Frente a ello como primer paso armamos una obra teatral donde los padres pudieran ver retratada la situación que viven sus niños a diario con sencillas escenas, como por ejemplo: en el jardín, los niños reciclan la basura como una acción cotidiana, separando los desperdicios en tachos de colores y conociendo cual es la finalidad de esta acción; pero cuando llegan a casa se encuentran con una situación diferente, donde el reciclaje no tiene ningún valor, y los desperdicios solo son una forma de contaminación. De esta manera buscamos que los padres comprendan que el jardín no puede hacer mucho en la educación ambiental de los niños si es que no trabajan las familias en conjunto.
En esta experiencia en particular pudimos aprender la importancia de organizarnos para cualquier tarea, estructurar nuestras acciones y estar preparados para cualquier inconveniente. También valorar lo útil que es delegar el trabajado entre los miembros del equipo, haciendo más fácil nuestra tarea y más enriquecedora. La tolerancia frente a un ambiente complicado entre los miembros del grupo fue algo que se fortaleció y, en algunos casos, nació. También aprendimos a no decaer cuando algún proyecto no se ponía en marcha por razones externas a nuestra tarea, por el contrario tratamos de buscar los caminos para solucionar el problema y así evitar que lo externo vuelva a repetirse.
Trabajar en un jardín ecológico con niños nos sensibilizó en dos aspectos: el cuidado de nuestra ecología así como los diversos métodos que existen para sacar provecho en la búsqueda de ese cuidado, como reciclar; y la paciencia con los niños al tener cerca distintos niños con diferentes personalidades nos acerca más a entender cómo es que las personas se van formando, cómo es que desde su inocencia la persona puede convivir armoniosamente con los animales y plantas. Éste último aprendizaje es el de creer en la niñez, que los problemas futuros de las personas se pueden atacar desde la raíz cultivando una serie de valores en los niños para luego convertirse en ciudadanos respetuosos de las normas de convivencia
El reto que tenemos para estas últimas semanas es trabajar más en la difusión del Barcia no solo por los medios de comunicación como es su blog sino acercándonos a la comunidad de Pando, esperando que la visión del Barcia no solo se quede en el jardín y en las memorias de sus estudiantes sino que sea compartida o al menos conocida por los integrantes de la comunidad.
José Carlos Palma Gutiérrez
Estudiante de Ingeniería Eléctrica en la UNI. Actualmente participa en el Voluntariado de Fines de semana Lima 2011 en la zona de Pando, de la mano con la Asociación Educativa “Emilia Barcia Bonifatti”.